Su contundente intervención se produce un día después de que otro juez de Amberes publicara una carta anónima denunciando que Bélgica estaba a punto de convertirse en un “narcoestado”.
De Wever, primer ministro desde febrero de este año, pasó más de una década como alcalde de Amberes exigiendo más dinero federal para abordar los problemas relacionados con los narcóticos, pero Willocx señala que no se han tomado medidas desde que ascendió al cargo de primer ministro belga.
“Él era alcalde y ahora es primer ministro. Estoy seguro de que la seguridad y este tipo de cosas son muy importantes para él, pero pedimos a su gobierno que invierta más para detener esto”, dijo Willocx.
“Como alcalde dijo que necesitamos dinero del gobierno federal, pero ahora él es el primer ministro… Estamos esperando y él se refiere al ministro de Justicia, y el ministro de Justicia se refiere al gobierno, pero estamos esperando más apoyo”, añadió, exasperado. La oficina de De Wever no respondió de inmediato a una solicitud de comentarios sobre las críticas del juez.
El enorme puerto de Amberes actúa como puerta de entrada para que narcóticos ilegales –particularmente cocaína proveniente de América Latina– ingresen a Europa, y las guerras territoriales se han extendido a las calles de toda Bélgica, con tiroteos y atentados con bombas tanto en Amberes como en Bruselas.
Para complicar la búsqueda de una solución al problema, De Wever está envuelto en tensas negociaciones con socios de la coalición para elaborar un nuevo presupuesto que equilibre las tensas finanzas de Bélgica.








