“Umarell” es una palabra nueva que ha llegado al sueco. Originariamente proviene del italiano y se ha convertido en sinónimo de hombres que tienen un gran interés en la construcción. O “viejos demasiado interesados ​​que miran cómo trabajan los demás”, como lo expresó el periodista Johnny Strömfelt en SvD este verano.

Ahora el municipio de Karlskoga ha decidido darles a estas personas su propio banco.

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