El debate sobre la escuela sueca está descarrilando, con propuestas que contradicen tanto las investigaciones como las del propio gobierno, así como los derechos de los niños. La necesidad de medidas que permitan que más estudiantes aprueben la escuela es necesaria, pero eso no significa represión, reducción de la influencia de los estudiantes y medidas más duras. Por el contrario, las relaciones de confianza entre estudiantes y profesores son el camino a seguir para una escuela donde más estudiantes alcancen su máximo potencial.

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