Para el gobierno el precio de las naftas está atrasado / EL DIA
Un conjunto de precios sensibles para la economía cotidiana de los hogares todavía arrastra, según la mirada oficial, un grado de “atraso” en relación con otros bienes y servicios. En ese grupo el Gobierno ubica a las tarifas de servicios públicos, los abonos de internet y telefonía celular y los combustibles, rubros que —de acuerdo con un informe reciente del Banco Central— tendrían margen para incrementos por encima del promedio de la inflación.
El tema cobró nueva relevancia después de que el Ejecutivo suspendiera el cambio de metodología que el Indec había preparado para actualizar la medición mensual del Índice de Precios al Consumidor (IPC). Esa nueva canasta otorgaba mayor ponderación justamente a los sectores que el Central identifica como rezagados.
El análisis del Banco Central toma como punto de comparación el primer semestre de 2019, período que la autoridad monetaria considera como una etapa de precios relativos más “equilibrados”, tras los ajustes tarifarios aplicados entre 2016 y 2018.
En una presentación ante inversores realizada en Londres por el vicepresidente del BCRA, Vladimir Werning, se exhibió un gráfico que compara la evolución relativa de distintos rubros desde entonces. El resultado muestra que, frente a ese año base, las tarifas de luz, gas y agua todavía se ubican con un rezago significativo, al igual que el sector de Comunicaciones —que incluye internet y telefonía celular— y los combustibles.
Un informe de la consultora Epyca retomó ese diagnóstico y estimó que los servicios públicos se ubican cerca de un 25% por debajo de su valor relativo de referencia. En el caso de las comunicaciones, el atraso rondaría el 20%, mientras que los combustibles estarían algo más de un 10% por debajo del nivel considerado “indicado”.
En términos prácticos, esa brecha implicaría que esos precios podrían aumentar por encima del IPC general si se buscara recomponer su posición relativa dentro de la estructura de precios de la economía.
El impacto en la canasta del IPC
Los rubros señalados por el Banco Central iban a tener un peso mayor en la canasta actualizada del Indec, cuyo debut estaba previsto para esta semana pero fue cancelado. Esa modificación técnica llevaba nueve años de elaboración.
Según los cálculos oficiales, el rubro Vivienda, electricidad, gas y otros —que incluye las boletas de servicios públicos— iba a pasar a representar el 14,5% del índice, con un aumento de 5,1 puntos porcentuales respecto de la estructura vigente. Transporte, que incorpora vehículos y combustibles, subiría a 14,3% del total, mientras que Comunicaciones pasaría de 2,8% a 5,1%.
De haberse aplicado, la nueva ponderación habría ampliado la incidencia de los sectores que el Gobierno considera más atrasados, aumentando su influencia en el resultado mensual de la inflación.
Los rubros que quedaron “caros”
El relevamiento del Banco Central también identifica el movimiento inverso: bienes que avanzaron muy por encima del promedio en los últimos años. Entre los casos más notorios aparece la indumentaria, que llegó a ubicarse cerca de 30 puntos por encima de su referencia de 2019 hacia fines de 2023.
A esa lista se suman los vehículos 0 kilómetro, frutas y verduras, carnes y medicamentos, productos que, en términos relativos, encarecieron más rápido que el resto de la economía.
El debate sobre precios relativos expone así un mapa heterogéneo: mientras algunos sectores todavía exhiben rezagos según la óptica oficial, otros ya atravesaron fuertes recomposiciones. La discusión sobre cómo y cuándo corregir esos desbalances sigue siendo un punto sensible en la estrategia económica del Gobierno.






