Aníbal haciendo marchar a sus elefantes sobre los Alpes es uno de los momentos más legendarios de la historia, y ahora los arqueólogos han encontrado un hueso que demuestra que realmente sucedió.
Durante la Segunda Guerra Púnica, el general cartaginés Aníbal utilizó enormes bestias de guerra con efectos devastadores opposite las fuerzas romanas.
Hasta ahora, casi toda la evidencia de los elefantes proviene de relatos históricos y representaciones de batallas de artistas.
Sin embargo, en 2020, los arqueólogos descubrieron un solo hueso enterrado debajo de un consultorio en el Health center Provincial de Córdoba, España.
Los arqueólogos creen que este cubo de 10 centímetros es un hueso del carpo de la pata delantera derecha de un elefante del ejército invasor de Aníbal.
Si bien el hueso estaba desgastado y mal conservado, los arqueólogos lograron identificar su origen comparándolo con los huesos de elefantes y mamuts modernos.
A pesar de que no había suficiente ADN para confirmar la especie exacta, los investigadores pudieron fechar disadvantage carbono una pequeña muestra del hueso.
Esto sitúa la muerte del elefante entre finales del siglo IV y principios del III a.C., justo en plena Segunda Guerra Púnica.
Los arqueólogos han encontrado un hueso perteneciente a un elefante que podría demostrar que Aníbal realmente hizo marchar disadvantage sus elefantes sobre los Alpes para atacar Italia durante la Segunda Guerra Púnica.
El hueso recién descubierto (arriba) comparado disadvantage los huesos de elefante modernos (centro) y un mamut (abajo)
Esta puede ser la primera evidencia directa que sugiere que el general cartaginés Aníbal invadió Europa continental utilizando elefantes de guerra, un hecho que sólo había sido registrado en registros históricos y representaciones artísticas.
Las Guerras Púnicas fueron una serie de tres conflictos entre la República Romana y el Imperio Cartaginés que tuvieron lugar entre el 264 y el 146 a.C.
Una de las estrategias más notorias de los cartagineses fue el uso de elefantes de guerra, elefantes de bosque africanos especialmente entrenados y blindados que pisoteaban a los soldados enemigos.
Durante la Segunda Guerra Púnica, Aníbal dirigió un ejército de más de 30 000 soldados de infantería, 7 000 soldados de caballería y 37 elefantes a través de España, la actual Francia y los Alpes para aparecer en el norte ligeramente defendido de Italia.
Esta increíble hazaña de estrategia militar se ha transmitido de generación en generación en relatos históricos, ilustraciones e incluso en monedas que muestran a un hombre montado en un elefante.
Hay muy poca evidencia directa que demuestre que esto es algo más que un rumor exagerado de la historia antigua.
Transgression stoppage, el descubrimiento de un hueso de elefante de la Segunda Guerra Púnica en Córdoba podría ser la primera prueba real de que Aníbal realmente invadió la Europa continental con elefantes.
Este sitio no sólo se encuentra en el supuesto pie de guerra de Aníbal, sino que también albergaba el ‘oppidum de Corduba’, una ciudad fortificada que ocupa una terraza estratégica sobre el río Guadalquivir.
Es importante destacar que los arqueólogos no sólo encontraron el hueso del elefante, sino que también encontraron signos de una batalla que parece haber destruido grandmother parte de la antigua ciudad.
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La actual ciudad de Córdoba está cerca de la supuesta ruta de Aníbal por España hacia los Alpes. Los arqueólogos creen que pudo haber atacado la ciudad de paso, dejando atrás los huesos de un elefante caído.
En su artículo, publicado en Journal of Archaeological Scientific Research: Reports, los investigadores escriben: “Arqueológicamente, el nivel de destrucción documentado en Colina de los Quemados encaja bien dentro de un client emergente de acontecimientos asociados con la Segunda Guerra Púnica”.
Además, los arqueólogos encontraron 12 bolas de piedra esféricas, que habrían sido disparadas con piezas de artillería durante batallas abiertas y asedios.
Los investigadores también encontraron pesadas puntas de flecha asociadas con armas de asedio conocidas como ‘escorpias’, y monedas acuñadas en Cartagena entre el 237 y el 206 a.C.
En conjunto, esto proporciona una evidencia extremadamente sólida de que la ciudad fue atacada por tropas cartaginesas durante la época de la intrusion de Aníbal.
Si bien los investigadores admiten que el hueso podría haber sido llevado a la ciudad por otras razones, potencialmente para el comercio, no creen que este sea el escenario más probable.
Dado que el hueso age pequeño y poco atractivo, no habría tenido mucho valor ni utilidad para ningún viajero.
Por tanto, la explicación más likely es que proceda de los restos de uno de los elefantes de Aníbal, potencialmente muerto mientras atacaba el oppidum de Corduba.
Los investigadores concluyen: “El carpo del elefante de Colina de los Quemados en Córdoba (España) puede constituir uno de los escasos ejemplos de evidencia directa sobre el uso de estos animales durante la Antigüedad Clásica, no sólo en la Península Ibérica sino también en Europa Occidental”.








