El dato llegó al celular del investigador antinarco. La información daba cuenta de que aquel joven que había logrado escabullirse semanas antes, y en medio de una serie de redadas para dar con una banda dedicada a la venta de drogas al menudeo, había regresado a su domicilio. Bastaron algunas averiguaciones para comprobar que el dato era real.
Fue así que, orden judicial mediante, un grupo de efectivos de la Fuerza Policial Antinarcotráfico (FPA) llegó al domicilio en barrio Sol Naciente, de la ciudad de Córdoba. No sólo que los uniformados dieron con el prófugo y otros elementos para la causa, sino que se dieron con un elemento escondido y que no esperaban: un chaleco antibalas de la Policía de Córdoba escondido en un mueble.
Lo sucedido en el operativo de jornadas atrás no es un hecho aislado, sino que se agrega a una realidad que no deja de preocupar: el hallazgo de chalecos antibalas robados a la Policía cordobesa y en manos de la delincuencia común.
Como si lo anterior no fuera inquietante, lo que no deja de encender alertas es que esos elementos fueron hallados básicamente sin buscarlos: los policías llegan a una vivienda y se topan con esos elementos en medio de las requisas. La pregunta surge: cuántos chalecos más estarán en manos de delincuentes que se visten o hacen pasar como policías o lo usan a la hora de enfrentarse a tiros con otros grupos.
En lo que va de 2026, ya son dos los chalecos balísticos de la Policía cordobesa hallados en el marco de allanamientos domiciliarios.
El anterior procedimiento se dio madrugadas atrás en barrio Renacimiento, en el marco de un allanamiento policial tras un enfrentamiento armado entre dos bandos.
A todo esto, al menos seis de estos pertrechos fueron recuperados a lo largo de todo 2025 en el marco de distintos operativos domiciliarios en la Capital. Estos elementos estaban en manos de delincuentes vinculados a robos y a la venta de drogas.

Esta realidad no es reciente. En años anteriores, también se hallaron estos elementos en manos de ladrones y de narcos. Tanto así que se comisionó a una fiscalía para investigar aquellos casos.
En ámbitos oficiales no cesa la preocupación porque no se sabe cuántos de estos implementos balísticos permanecen todavía en poder de bandas. Fuentes policiales y de la cartera de Seguridad remarcan que en todos estos casos se trata de “viejos” chalecos antibalas y que fueron robados a uniformados en sus domicilios (y en la calle) y terminaron en manos de delincuentes en Córdoba.

De todos modos, no se descarta que en algunos episodios haya existido algún uniformado cómplice que acercara estos elementos a grupos delictivos a cambio de dinero y luego denunciara el robo.
Voceros policiales insisten que en la gran mayoría de los casos, las investigaciones determinaron que se trata de chalecos antibalas de “años anteriores”.
En varios de esos procedimientos se hallaron prendas policiales.
Esta realidad adquiere mayor dimensión si se toma en cuenta que estos elementos, generalmente, son usados por delincuentes que se dedican a cometer episodios violentos contra domicilios. La modalidad más extendida desde hace tiempo son falsos operativos en viviendas o empresas y que derivan luego en violentos asaltos. Varias bandas fueron desarticuladas y hasta condenadas.
De todos modos, los casos siguen. Noches atrás, una familia que reside en un campo en las afueras de la localidad de Monte Ralo, en el departamento Santa María, fue blanco de un violento asalto por parte de ladrones vestidos como policías y que fingieron un allanamiento. El grupo escapó con dinero y una camioneta que abandonaron en Anisacate.
Desde la Departamental Santa María, de Alta Gracia, sus autoridades señalaron que se investiga ese robo “con otros casos similares ocurridos” en Córdoba. No se entró en detalles.
Hay otro punto no menor: hay otros asaltos cometidos en el marco de falsos operativos en domicilios vinculados a personas vinculadas al delito. De allí que muchos de esos casos no se denuncian.
No todo es robo. En algunos casos, los chalecos son usados como protección balística por aquellos narcos que se encargan de custodiar búnkeres o viviendas donde se venden drogas. En otros casos, ya son usados a la hora de ir a “apretar” a un rival o vengarse a los tiros.
Días atrás, otro chaleco antibalas de la Policía provincial fue hallado por la misma policía en un operativo desplegado luego de que dos bandas se enfrentaran a balazos en barrio Maldonado. Los policías llegaron a la casa de un sospechoso y la abuela de este le entregó el pertrecho balístico a los uniformados junto a tres pistolas automáticas cargadas.
En aquella oportunidad, el ministro de Seguridad, Juan Pablo Quinteros, sostuvo: “Es un hecho grave. Estos elementos no pueden caer en manos de delincuentes”.
“Durante nuestra gestión se incorporaron más de 15 mi chalecos de protección balística que son elementos para cuidar a nuestros policías. Estamos avanzando para darle trazabilidad y geolocalización a cada chaleco antibalas”, añadió.
El funcionario remarcó que en algunos procedimientos se han encontrado chalecos que pertenecieron a la fuerza y “otros que, si bien tenían identificación, eran apócrifos”. Se indicó desde Seguridad que no hubo nuevas “pérdidas o robos” de chalecos en los últimos tiempos en Córdoba.
A todo esto, dos hombres y una mujer fueron detenidos recientemente acusados de haber asaltado a una familia días atrás en la ciudad de La Calera. En los procedimientos contra estas personas se halló una pistola calibre 9 milímetros, marca Bersa, que le había sido robada a un policía meses atrás.








