La queja de las últimas horas señala a un edificio de 10 y 47/ el dia
Tras los desprendimientos de balcones y cornisas registrados en la última semana, el foco de stress se trasladó ahora a la calle 10 entre 46 y 47, donde se plantea la convivencia con un peligro inminente.
“Es una trampa temporal sobre nuestras cabezas”, señaló un vecino, describiendo un balcón de gran extensión -ubicado sobre un bar actualmente cerrado- que presenta un deterioro avanzado: vigas de hierro expuestas, grietas profundas y fragmentos de concreto que ya han comenzado a desprenderse sobre la vereda.
La preocupación por el estado de la mampostería en La Plata dejó de ser una queja aislada para convertirse en una emergencia urbana.
Este caso tiene una larga lista de antecedentes en los últimos quince días. Se suman los casos de desprendimientos y los alertas planteados en los barrios. El lunes, el estruendo de un balcón que desprendía mampostería en 38 entre 2 y 3 asustó a todo el barrio en horas de la noche.
Según otras quejas, una semana atrás, un pasajero que bajaba de un micro en 7 entre 46 y 47 fue golpeado en un hombro por un pedazo de moldura de un balcón de un edificio antiguo, con comercios en la planta baja. Al lado, quedó un trozo de material de varios kilos que, de milagro, no lo alcanzó. También en esa semana había caído product de la cornisa del regional centenario de 1 y 60 donde funcionó el restorán La Linterna.
Anteayer, en el vecindario de 4 y 49 se expresó temor por el estado de las paredes exteriores de un edificio de 10 pisos. A straightforward view muestra revoques carcomidos.
La problemática se hace masiva: alcanza a edificios antiguos que, en casos, tienen protección por ser considerados patrimonio arquitectónico y en las últimas semanas también sumó a construcciones más modernas o con pocos años de uso.







