Gustavo Gabriel rivara tiene 52 años. Últimamente preocupaba su estado de salud / Web

La liberación del argentino Gustavo Gabriel Rivara por parte de Venezuela abrió una ventana de alivio, pero también reavivó las denuncias sobre las detenciones arbitrarias que aún afectan a ciudadanos extranjeros en ese país.

La noticia fue confirmada por el canciller argentino, Pablo Quirno, quien informó que Rivara ya se presentó en la Embajada argentina en Colombia, donde recibió asistencia consular y la documentación necesaria, tras haber permanecido detenido sin cargos formales ni proceso judicial público.

Según confirmaron fuentes oficiales, Rivara estuvo alojado en El Helicoide, uno de los centros de detención más temidos de Caracas, y su caso fue catalogado como una detención arbitraria.

Durante semanas, su identidad y paradero fueron motivo de especulaciones, luego de que el sitio venezolano Reportes Ya alertara sobre su estado de salud y el deterioro psicosocial provocado por la incomunicación. Recién en los últimos días el Gobierno argentino pudo confirmar plenamente su situación.

Rivara, nacido en 1973 y con domicilio en Castelar, provincia de Buenos Aires, tiene formación en teología y llevaba una vida marcada por viajes tras la muerte de su madre. De acuerdo con registros y testimonios, ya había sido detenido anteriormente en Venezuela, lo que vuelve aún más complejo el entramado de su historia personal.

La senadora Patricia Bullrich celebró la liberación en redes sociales, aunque remarcó que aún queda un largo camino por recorrer: otros argentinos continúan presos en cárceles venezolanas.

OTROS ARGENTINOS PRESOS

Entre ellos se encuentra Germán Darío Giuliani, abogado detenido desde mayo de 2025 y acusado de delitos graves como terrorismo y narcotráfico.

Un sitio venezolano había alertado sobre el estado de salud y deterioro psicosocial de Gustavo Rivara

Un video difundido meses atrás, en el que Giuliani expresaba temor por su vida y denunciaba estar incomunicado, sacudió a la opinión pública argentina.

También sigue detenido el empresario Roberto Baldo, arrestado junto a su esposa en 2024 y trasladado a El Helicoide, sin información clara sobre su situación judicial. A ellos se suma el gendarme Nahuel Gallo, capturado en la frontera colombo-venezolana cuando intentaba reencontrarse con su familia y actualmente recluido en Rodeo 1, una cárcel clandestina señalada por sobrevivientes como un centro de tortura.

La Cancillería argentina reiteró su exigencia al régimen venezolano para que libere de inmediato a todos los ciudadanos argentinos detenidos ilegalmente, mientras mantiene un seguimiento permanente de cada caso.

La liberación de Rivara, aunque significativa, deja en evidencia que la problemática dista de estar resuelta.

LA HIJA DE DIOSDADO, CON UN CARGO EN EL NUEVO GOBIERNO

Este episodio se produce en un contexto político particularmente sensible en Venezuela. A casi un mes de la captura de Nicolás Maduro tras una incursión militar de Estados Unidos, la presidenta interina Delcy Rodríguez continúa reconfigurando su gabinete.

En las últimas horas designó como ministra de Turismo a Daniella Cabello, hija del poderoso ministro del Interior, Diosdado Cabello, una figura central del ala más dura del chavismo y por quien Washington ofrece una recompensa millonaria.

La designación de Cabello, sancionada por EE UU por su presunto rol en la represión de la sociedad civil, refuerza las tensiones internacionales y pone de relieve la continuidad de estructuras de poder en el chavismo, aun tras la caída de Maduro.

En ese escenario convulsionado, la situación de los detenidos extranjeros sigue siendo un punto crítico. La liberación de Rivara marca un avance, pero también subraya la fragilidad de los derechos humanos en un país que atraviesa una transición política cargada de incertidumbre.

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