Un hombre camina entre banderas estadounidenses y cubanas en La Habana / AP
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que su gobierno ya inició conversaciones con autoridades de Cuba y se mostró confiado en que ese diálogo derivará en un acuerdo, en un contexto de fuerte presión política y económica sobre la isla.
Las declaraciones fueron realizadas durante el fin de semana, tanto desde su residencia en Florida como a bordo del avión presidencial, y marcan un nuevo capítulo en la relación entre Washington y La Habana.
“Estamos hablando con el pueblo de Cuba, con los más altos responsables de Cuba. Ya veremos qué pasa, pero creo que vamos a llegar a un acuerdo”, afirmó Trump ante la prensa. El mandatario no brindó detalles sobre el alcance ni el contenido de esos contactos, aunque los enmarcó en una estrategia más amplia de confrontación con gobiernos que considera adversarios de Estados Unidos.
ADVERTENCIAS REDOBLADAS
El renovado foco sobre Cuba se intensificó tras la captura, el pasado 3 de enero, del expresidente venezolano Nicolás Maduro durante una operación militar estadounidense en Venezuela. Desde entonces, Trump ha redoblado sus advertencias hacia el gobierno cubano, al que acusa de haber dependido durante años del apoyo económico y energético de Caracas. “Cuba es una nación en quiebra. Lo ha sido desde hace mucho tiempo, pero ahora ya no tiene a Venezuela para apoyarla”, sostuvo.
En las últimas semanas, la Casa Blanca avanzó con medidas destinadas a restringir el suministro de petróleo a la isla. Trump ya había ordenado cortar los envíos de crudo venezolano y luego amplió la presión al firmar un decreto que prevé la imposición de aranceles a los países que vendan petróleo a Cuba. Según el gobierno estadounidense, estas decisiones responden a que la isla representa una “amenaza excepcional”, aunque La Habana rechaza esa caracterización.
Las sanciones también afectaron a México, uno de los principales proveedores de crudo de Cuba tras el freno al suministro venezolano. La presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, advirtió que la medida podría desencadenar una crisis humanitaria y aseguró que buscará alternativas para seguir asistiendo a la isla. Trump, sin embargo, minimizó ese escenario. “No tiene que ser una crisis humanitaria. Creo que probablemente vendrían a nosotros y querrían hacer un trato”, dijo, al tiempo que afirmó que un acuerdo permitiría que “Cuba sea libre de nuevo”.
Desde La Habana, el gobierno cubano acusó a Trump de intentar “asfixiar” a la población mediante sanciones que agravan problemas estructurales, como los apagones recurrentes y la escasez de combustible en las estaciones de servicio. Hasta ahora, las autoridades cubanas no confirmaron oficialmente la existencia de negociaciones de alto nivel, más allá de contactos puntuales.
Mientras tanto, Trump insiste en que el gobierno cubano “está listo para caer” y combina un discurso de máxima presión con gestos ambiguos de apertura al diálogo. Sus objetivos concretos siguen siendo poco claros, pero el presidente dejó abierta la puerta a un entendimiento. “Creo que haremos algún tipo de acuerdo con Cuba”, afirmó, y prometió que, llegado el momento, Estados Unidos será “amable” en la negociación.
INQUIETUD PAPAL
El papa León XIV expresó ayer su “gran inquietud” por “el aumento de las tensiones entre Cuba y Estados Unidos, dos países vecinos”. Uniéndose al mensaje de los obispos cubanos, invitó desde el Vaticano “a todos los responsables a promover un diálogo sincero y eficaz”.







