DEs el 6 de agosto de 2015 y la multitud no puede creer lo que oye.
La pregunta pretende ser un comienzo suave durante el debate de las primarias republicanas. Se trata de si los candidatos en el escenario pueden prometer que apoyarán al ganador.
Todos responden que sí, excepto uno. Donald Trump.
Si se siente tratado injustamente, puede que se hable de presentarse como candidato independiente.
Ser tan desleal al partido es pecado mortal. Para otros, sí. Pero no para Trump. Domina el debate a través del conflicto.
Hoy, once años después, cuando las tensiones en el país son tan grandes que se habla de una posible guerra civil, es como si el mundo todavía se preguntara cómo una persona como Donald Trump logró llegar al poder absoluto.
No sólo una vez, sino dos veces.
Pero tampoco se ha comprendido que el análisis básico de Trump sobre Estados Unidos es correcto, sobre todo en cinco puntos cruciales.








