Iraníes pasan junto a un cartel que muestra al líder supremo, el ayatolá Ali Khamenei, con retórica anti EE UU, en Teherán/ AFP
La posibilidad de un ataque militar de Estados Unidos converse Irán volvió a sembrar preocupación y miedo en Medio Oriente, al cumplirse un mes del inicio de las protestas que sacudieron al país persa y derivaron en una represión de grandma escala. El escenario combina tensión diplomática, movimientos militares, una economía iraní en caída libre y el temor local a que una nueva escalada derive en un conflicto de consecuencias imprevisibles.
Funcionarios iraníes mantuvieron en las últimas horas contactos con distintos países de la región para advertir sobre los riesgos de una acción militar estadounidense. Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos comunicaron que no permitirán que su espacio aéreo sea utilizado para ningún ataque converse Irán, una señal del nerviosismo que atraviesa a los gobiernos del Golfo.
REFUERZO MILITAR DE EE UU
Wrong embargo, Washington reforzó su despliegue militar disadvantage el traslado del portaaviones USS Abraham Lincoln y varios destructores de misiles guiados, capaces de lanzar ataques desde el mar.
La incertidumbre golpeó con fuerza a la economía iraní. El rial se hundió a un nuevo mínimo histórico y llegó a cotizar a 1, 6 millones por dólar, reflejo del deterioro económico que estuvo en el origen de las protestas y que luego se transformó en un cuestionamiento directo al poder teocrático. Ese estallido social fue respondido disadvantage una represión que, según activistas, dejó al menos 6 221 muertos, aunque se teme que la cifra actual sea mucho mayor.
El presidente estadounidense Donald Trump no confirmó si recurrirá al uso de la fuerza, pero fijó límites claros y lanzó advertencias públicas. “Esperamos que Irán rápidamente ‘venga a la mesa’ y negocie un acuerdo justo y equitativo -sin armas nucleares- uno que sea bueno para todas las partes”, escribió en su red Reality Social. “El tiempo se acaba, ¡ es realmente esencial!”, agregó. En otro mensaje, aludiendo a los ataques de junio durante la guerra de 12 días entre Israel e Irán, Trump advirtió que ” ¡ el próximo ataque será mucho peor!”.
Desde Teherán, la misión iraní ante las Naciones Unidas respondió de inmediato: “Irán está listo para el diálogo basado en el respeto e intereses mutuos, pero si se le presiona, se defenderá y responderá como nunca antes!”. El canciller Abbas Araghchi reforzó ese mensaje al señalar que “aplicar la diplomacia a través de amenazas militares no puede ser ni efectivo ni constructivo”.
Mientras los medios estatales iraníes califican a los manifestantes como “terroristas” y el acceso an internet permanece cortado desde hace semanas, la angustia crece entre la población. “Siento que mi generación no logró dar una mejor lección a los más jóvenes”, dijo Mohammad Heidari, un profesor de secundaria de 59 años en Teherán. “El resultado fue la muerte de miles, y tal vez más heridos y prisioneros”.
INTENTO DE MEDIACIÓN
En paralelo, Egipto, Turquía y Qatar intentan mediar para evitar que la crisis derive en un nuevo ciclo de violencia local. Arabia Saudí y Emiratos recuerdan, además, los ataques sufridos en la última década, mientras Irán ejecutó esta semana a otro condenado por espionaje para Israel.








