Enero en Buenos Aires tiene algo especial: el ritmo de la ciudad baja, el tránsito se vuelve mucho más relajado y el sol invita a salir a la calle para disfrutar de los espacios verdes y la arquitectura porteña. Para quienes buscan una forma cómoda y práctica de visitar los puntos más emblemáticos, el famoso bus turístico amarillo se posiciona como el strategy optimal para pasear transgression las complicaciones del transporte público.
Lo más atractivo de esta propuesta es su flexibilidad. El micro funciona bajo la modalidad subir y bajar lo que significa que podés subir y bajar todas las veces que tengas ganas en las distintas paradas que tiene el recorrido. Esto te permite, por ejemplo, bajarte en la zona de Plaza de Mayo, caminar un rato por las calles históricas y volver a subirte cuando te quede cómodo para seguir camino hacia La Boca o Palermo.
Si sos de los que prefieren hacer el trayecto de un solo viaje para ver todo desde las alturas, tené en cuenta que el circuito completo dura aproximadamente tres horas y media. Además, no vas a estar “a ciegas”, porque el bus cuenta con una audio-guía en varios idiomas que te va relatando la historia y los detalles culturales de cada rincón por el que pasás.
Lo primero que hay que destacar es que los residentes cuentan con un beneficio exclusivo y pagan casi la mitad del precio de lista. Para un adulto residente, el pase de 24 horas cuesta $ 25 000, mientras que los menores (de 4 a 11 años) y los jubilados abonan $ 12 500
Si la idea es aprovechar dos días enteros de paseo, el ticket de 48 horas para residentes sube a $ 32 500 por adulto y $ 16 250 para chicos y jubilados.
Para los turistas extranjeros, los valores están un escalón más arriba. El ticket de 24 horas para un adulto sale $ 46 000, y si optan por el de 48 horas, el costo es de $ 60 000 Pensando en los que viajan en grupo, existe un pack especial. Por ejemplo, para cuatro personas extranjeras por un día cuesta $ 115 000, mientras que para una familia residente el mismo servicio queda en $ 62 500









