Un fragmento del video de Giuliani que se conoció ahora / cap. video

“Hago este video porque temo por mi vida”. Con esa frase comienza el testimonio de Germán Darío Giuliani, el abogado argentino detenido en Venezuela, en un video que se conoció ahora y que habría sido grabado pocos días después de su arresto. En las imágenes, Giuliani se muestra visiblemente desmejorado, en un ambiente oscuro, y expresa su temor por su integridad física.

El video no es actual, pero su difusión reavivó el reclamo por la situación de los argentinos detenidos por el régimen de Nicolás Maduro. Giuliani permanece privado de su libertad desde mayo del año pasado y, según la información disponible, se encuentra alojado en el Centro Penitenciario Yare II.

Las acusaciones y el descargo

Las autoridades venezolanas acusan a Giuliani de delitos como “terrorismo, narcotráfico y mercenarismo”. En el video, el abogado rechaza de manera tajante esas imputaciones y asegura no tener vinculación con actividades políticas ni violentas.

“Soy argentino, padre de familia, tengo tres hijos. No soy ningún terrorista ni hablo de temas de política”, afirma en el mensaje, donde también denuncia que llevaba más de una semana incomunicado y sin información sobre su situación procesal. “Siento que acá no tengo ningún derecho y que hacen lo que quieren conmigo”, agrega.

En otro tramo del video, Giuliani apela de manera directa a la diplomacia argentina y a los organismos internacionales de derechos humanos. “Ningún ciudadano del mundo se merece que le pase lo que me está pasando a mí”, sostiene, y pide que su caso se haga público para evitar que situaciones similares se repitan con otras personas.

La difusión del material fue realizada por el canal Tennesse y confirmada por su esposa, Virginia Rivero, quien señaló que las imágenes fueron grabadas aproximadamente una semana después de la detención.

El reclamo de la familia

Rivero explicó que el video llegó a través de una cuenta de Instagram creada por las hermanas del abogado, denominada Justicia para Giuliani, en un contexto en el que, según afirmó, ciudadanos venezolanos comenzaron a animarse a denunciar casos similares.

Días atrás, Rivero participó de un reclamo en la Nunciatura Apostólica, en el barrio porteño de Recoleta, junto a familiares de otros argentinos detenidos en Venezuela. Allí pidió la intervención del Vaticano y de otras autoridades internacionales para lograr la liberación de los presos políticos.

“El reclamo sigue intacto. Este es un momento en el que hay que presionar y nos tienen que escuchar”, aseguró.

Según relató Rivero, Giuliani estuvo siete meses detenido en un pequeño comando en Caracas, en una celda con condiciones precarias, hasta que fue trasladado el 21 de diciembre. Recién el 16 de enero pudo realizar una llamada telefónica de apenas dos minutos, en la que informó que se encontraba en Yare II, en una celda compartida con otros presos políticos extranjeros.

La familia sostiene que Giuliani llegó a Venezuela el 5 de abril de 2025 por motivos laborales y comerciales, y afirma que su detención se produjo en un contexto de creciente hostigamiento, que incluía controles constantes de documentación y del teléfono celular. Según denunciaron, incluso le exigían identificarse para realizar compras, en un clima de sospecha que antecedió a su arresto.



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