Trump, rodeado de algunos de los firmantes, entre ellos Milei, al formalizar el consejo para la paz / AFP

El presidente Javier Milei se incorporó al Consejo para la Paz, la organización internacional creada por el mandatario estadounidense Donald Trump, cuya ceremonia inaugural se realizó en el marco del Foro Económico Mundial (WEF) de Davos. El nuevo organismo fue presentado como una iniciativa destinada a promover la resolución de conflictos internacionales y, según su impulsor, podría convertirse en un ámbito alternativo a las Naciones Unidas.

Durante el acto, realizado a puertas cerradas en el centro de conferencias del WEF, la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, confirmó la entrada en vigencia formal del Consejo. Milei fue uno de los pocos jefes de Estado occidentales presentes, ya que varios aliados tradicionales de Estados Unidos, en particular países europeos, optaron por no participar.

Un organismo con alcance global

Trump definió al Consejo para la Paz como “la mejor junta jamás reunida” y señaló que, en su concepción inicial, el organismo estaba orientado a liderar los esfuerzos para sostener un alto el fuego en la guerra entre Israel y Hamás.

Con el correr de las horas, el alcance del proyecto fue ampliado y el propio presidente estadounidense admitió que podría extenderse a otros conflictos y ámbitos de acción.

“Esto no es para Estados Unidos, es para el mundo”, afirmó Trump en Davos, al tiempo que destacó que el Consejo podría expandirse “a otras cosas” si logra resultados en Medio Oriente.

Membresía millonaria y una excepción para Argentina

El esquema de funcionamiento del Consejo prevé que cada país miembro abone una membresía de US$1.000 millones, fondos que quedarían bajo la administración de Trump y su equipo, en el que participa su yerno Jared Kushner. Según se informó oficialmente, Argentina fue eximida de ese pago, una decisión atribuida al vínculo político entre ambos mandatarios.

Milei aceptó la invitación de Washington y, a través de un comunicado oficial, expresó su agradecimiento por haber sido convocado a integrar el nuevo espacio. La delegación argentina participó además de la foto oficial junto a los demás representantes presentes en la ceremonia.

Adhesiones y ausencias

Desde la Casa Blanca aseguraron que 59 países manifestaron su intención de sumarse al Consejo, aunque en el acto inaugural estuvieron representados jefes de Estado, diplomáticos y funcionarios de 19 países, además de Estados Unidos. Entre los asistentes hubo representantes de naciones como Azerbaiyán, Paraguay, Hungría y Argentina.

El secretario de Estado, Marco Rubio, señaló que otros países expresaron interés en adherir, pero aclaró que en varios casos aún resta la aprobación de los respectivos parlamentos. En paralelo, el presidente ruso Vladímir Putin indicó que su país está consultando con sus “socios estratégicos” antes de definir una eventual participación.

Rechazos y cuestionamientos

La iniciativa recibió críticas y rechazos de varios gobiernos. El Reino Unido, a través de su secretaria de Relaciones Exteriores, Yvette Cooper, anunció que no formará parte del Consejo al considerar que se trata de un tratado con implicancias legales amplias. También expresó preocupación por la eventual participación de Rusia en un organismo que abordará cuestiones de paz.

Francia, Noruega y Suecia también descartaron su adhesión, al igual que Canadá, Ucrania, China y la Comisión Europea. Funcionarios franceses señalaron que, si bien respaldan los esfuerzos de paz en Gaza, temen que el Consejo intente desplazar a la ONU como principal ámbito multilateral para la resolución de conflictos.

Interrogantes sobre el rol argentino

La participación argentina en el Consejo para la Paz abre interrogantes sobre los beneficios concretos que podría reportar al país y a la política exterior del Gobierno. Milei no brindó precisiones al respecto. Se espera que el tema pueda ser abordado tras su regreso a Buenos Aires, previsto para hoy.

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