Hay futbolistas que se explican con estadísticas. Y hay otros que se entienden apenas los ves tocar la pelota.
Pablo Palavecino pertenece a esa especie cada vez más escasa. A los 25 añosel extremo cordobés se transformó en uno de los nombres propios del Torneo Regional Amateur y en una pieza clave de General Paz Juniorsjusto cuando el club se prepara para disputar una semifinal que puede marcar un antes y un después en su historia.
Su juego es puro potrero. Gambeta, desequilibrio, velocidad, desborde, asistencias y picardía. Palavecino es de esos jugadores que invitan a pararse de la butaca, que rompen esquemas y que justifican por sí solos pagar una entrada. Cuando encara, algo puede pasar.
Nada de atajos ni caminos allanados. Su historia empieza en una escuelita de barrio llamada El Porvenirdonde el fútbol se aprende entre amigos, en canchas de tierra y con la pelota siempre cerca del pie.

A los 12 años dejó su barrio para probar suerte en Avellaneda, club de Liga Cordobesa, un paso enorme para un chico que recién empezaba a soñar.
El salto siguiente fue Talleresdonde atravesó las divisiones juveniles de AFA, desde séptima hasta quinta, y llegó a competir en Primera Local de Liga.
Pero como les pasa a muchos, el recorrido no siguió por la ruta más cómoda. Hubo que salir, adaptarse y seguir insistiendo lejos de los flashes.
Las Palmas, Atenas de Río Cuarto, Boca Unidos de Corrientes, siempre volviendo a su Avellaneda fueron estaciones de un camino largo, de viajes interminables y partidos donde había que rendir para seguir.

Ese recorrido lo fue moldeando y le dio herramientas que hoy aparecen en cada intervención dentro de la cancha.
Con la camiseta de General Paz Juniors, todo ese aprendizaje se potenció. Cuando Palavecino se suelta, el equipo crece.
Su atrevimiento contagia, genera espacios y empuja al Poeta hacia adelante. No es casualidad que su mejor versión haya coincidido con el momento más exigente del torneo.
El último ejemplo fue contundente. Ante Defensores de La Bocacon Juniors en desventaja y la serie cuesta arriba, Palavecino apareció con su fútbol de barrio para marcar el gol que mantuvo viva la ilusión. Después llegó la definición por penales y una clasificación cargada de emoción.
Ahora, el desafío es aún mayor. Este domingo, desde las 18en el estadio Lalo LacasiaGeneral Paz Juniors recibirá a 9 de Julio de Morteros por la ida de la semifinal de la Región Centroen una serie que se jugará a ida y vuelta y promete máxima tensión.

Habrá público visitante, tribunas llenas y clima de final. Pero dentro del campo, todas las miradas volverán a posarse en él.
Porque en partidos cerrados, cuando el margen es mínimo, los jugadores distintos siguen marcando la diferencia.
Palavecino salió del barrio, se hizo en el potrero y hoy está a dos partidos de una final.En Juniors lo saben: cuando la pelota pasa por sus pies, la historia puede cambiar.








