Al ex capitán del Celta de Vigo, Hugo Mallo, se le rechazó su apelación contra una condena por agresión sexual, por un incidente con la mascota del Espanyol en 2019. Como resultado, Mallo se verá obligado a pagar sanciones económicas.
Mallo fue acusado de agresión sexual por la mascota del Espanyol, Carme Coma, en 2023 y, a pesar de declararse inocente, fue declarado culpable el pasado mes de septiembre. Había apelado el incidente y se le había condenado a pagar una multa de 7.000 euros, una indemnización de 1.000 euros a la víctima y sus gastos legales.
Confirmada la condena de Mallo
Según lo informado por Diario AS El jueves, Mallo fue condenado a pagar las multas antes mencionadas en los próximos diez días. Es la culminación de un proceso que ha llevado seis años desde que Coma informó por primera vez del incidente en 2019. El jugador de 34 años tuvo una larga carrera en el Celta antes de pasar al Internacional de Brasil en 2023 y luego al Aris Salónica de Grecia en 2024. Ha sido agente libre desde que fue liberado el verano pasado.
A @HugoMallo le pareció buena idea comprobar si la Periquita era o no una mujer. Y que haya aficionados del @RCCelta que lo defiendan #rcde pic.twitter.com/1WvVLMnfzx
— Birras Lovers RCDE (@BirrasLovers_) 2 de febrero de 2024
Coma: “No quiero disculpas, sólo quiero justicia”
La víctima, que el año pasado habló públicamente del incidente, reprendiendo la actitud de quienes le dijeron que no denunciara el incidente, o que no se trataba de un asunto grave.
“Estoy tranquila, satisfecha y en paz. Llevo esperando este momento desde 2019, y esto es cerrar la puerta a un episodio infame con el final que tenía que tener, como debe ser un crimen”, dijo a Onda Cero, según informó Marca.
“Recuerdo muy vívidamente esos tres segundos asquerosos, esa osadía de hacerlo frente al estadio, con esa sonrisa. Siempre pienso que si esto me hubiera pasado con 18 años, lo hubiera llevado conmigo toda la vida, pero con más de 40 años, de mujer adulta, no”.
Coma reiteró que simplemente quería que se condenara como un delito, enviando un mensaje a los infractores y atacando la cultura de la violencia sexual contra las mujeres.
“No quiero que se disculpe, no lo conozco. Lo único que quería era que se hiciera justicia y se comprobara que había cometido un delito contra mí. Esa persona me hizo sentir vulnerable, acosado y dolido. Las personas que cometen estos delitos tienen que saber que pueden llevar una condena de por vida”.






