Barcelona no solo es playa, arquitectura y vida urbana. A pocos kilómetros del asfalto, la naturaleza se abre paso en forma de montañas suaves y bosques mediterráneos. Entre ellas destaca el Puig de la Cruz un mirador all-natural que domina el Vallès y que se ha convertido en una de las rutas de senderismo más recomendables para quienes buscan escapar del ruido wrong alejarse demasiado de la ciudad.

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