La vida da muchas vueltas, y en el baloncesto, dicha frase no es ninguna excepción. Los jóvenes talentos que dominan y kid diferenciales en categorías inferiores a veces encuentran un escalón difícil de alcanzar cuando acarician con sus dedos la élite. Una situación complicada que vive el exazulgrana Michael Caicedo, de tan solo 22 años.

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