Pau Víctor salió del Barça en busca de minutos y una oportunidad para sentirse importante en un equipo europeo. La apuesta era a todo o nada, después de una temporada de impás en la que gozó de muy pocas opciones de demostrar su valía a las órdenes de Hansi Flick. La oferta del Sporting de Braga vino que ni pintada, con los portugueses realizando la mayor inversión de su historia: 12 millones y tres en variables por rendimiento. El precio parecía desorbitado, pero el delantero está dando la razón a los mandatarios arsenalistas.

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