El caso Anselmino vuelve a poner en duda la forma en que la multipropiedad en el fútbol trata a los jugadores, priorizando al club grande por encima de sus propios intereses y utilizándolos como piezas intercambiables en un puzle sin sentido.
El joven central argentino fue fichado por el Chelsea en agosto de 2024 por 16’5 millones de eurosaunque permaneció una temporada más en Boca. Con una plantilla ya de por sí saturada, el Dortmund fue el destino elegido para que el jugador de La Pampa iniciara su primera aventura en el viejo continente este verano.
Pese a cierta irregularidad por problemas físicos, sus minutos en Alemania habían dejado muy buenas sensaciones. En apenas 585 minutos repartidos en 10 partidos, Anselmino ya se había ganado el cariño de la afición y se proyectaba como uno de los centrales con más futuro en el equipo de Kovac. Lo que no esperaban ni club ni jugador es que el 25 de enero el Chelsea llamaría para comunicar que activaban la cláusula de recuperación ante las numerosas bajas en defensa.
Su mejor central, Colwill, se rompió los cruzados en verano y se perderá toda la temporada. Con solo Chalobah, Adarabioyo, Fofana y Badiashile como centrales purosalgunos con la etiqueta de vendible pero jugando por necesidad, el Chelsea echaba de menos un perfil de nivel élite. Eso llevó al club a repescar a Anselmino, una decisión que no cayó nada bien en Dortmund, y que además presentaba varios intereses.
Jacquet planta al Chelsea y escoge el Liverpool
El Chelsea preparaba una ofensiva por Jeremy Jacquetdel Rennes, al tiempo que buscaba recuperar también a Mamadou Sarrcedido al Estrasburgo, propiedad de BlueCo. Sin embargo, el club francés exigía un sustituto de garantías antes de dejar salir al senegalés. En medio de ese caos de movimientos, Anselmino empezó a ver que su regreso al Chelsea sería cuestión de días antes de volver a salir cedido. El Dortmund incluso ofreció comprarlopero la directiva londinense se negó en rotundo.
Según la información de Fabrizio Romano, les ha salido el tiro por la culata. Jacquet ha decidido fichar por el Liverpool a partir de junio, atraído por la promesa de protagonismo inmediato y un proyecto más estable. El cúmulo de decisiones del Chelsea, como mantener a Acheampong, intentar recuperar a Sarr y acumular tantos jóvenes en una misma posición, terminó de inclinar la balanza.
El Estrasburgo, al servicio de BlueCo
Finalmente, Anselmino jugará cedido en el Estrasburgo hasta final de temporada, como moneda de cambio de Sarr. Rossenior ve al francés como uno de los grandes proyectos de futuro del Chelsea, preparado para dar el salto. En Francia, sin embargo, crece la indignación por la gestión de BlueCo y el papel subordinado del Estrasburgo, que muchos perciben como un club satélite o, directamente, un ‘vertedero’ al servicio del Chelsea. Algunos futbolistas —como Kendry Páez, Mike Penders o el propio Sarr— llegan allí para crecer; otros —como Petrovic, Chilwell o Datro Fofana— acaban como vías de escape.
Mamadou Sarr durante un partido con el Estrasburgo / Chelseafc.com
Anselmino, sin haberlo pedido, pasará de disputar la Champions a jugar por un equipo que es séptimo en la Ligue 1, en uno de los casos más polémicos de los últimos mercados. La tendencia de fichar para un grupo multipropiedad en lugar de un equipo concreto se está volviendo costumbre. Ya ocurrió con Julio Enciso, quien firmó por BlueCo sin saber a qué club se incorporaría, mientras el Chelsea definía su plantilla.
Ahora le toca vivirlo al argentino, al que se le corta una progresión prometedora y se le deja sin voz ni voto sobre su futuro. El Chelsea ha mejorado mucho en los últimos dos años, pero la planificación deportiva y la gestión interna entre sus clubes siguen mostrando grietas serias que deberá corregir cuanto antes.






