El partido entre la Real Sociedad y el FC Barcelona no estuvo exento de polémica. La derrota azulgrana estuvo marcada no solo por la falta de puntería del conjunto dirigido por Hansi Flick, sino también por varias decisiones controvertidas del colegiado del encuentro, Gil Manzano.
El árbitro extremeño terminó por desquiciar a los jugadores del Barça con un criterio arbitral muy discutido. Fueras de juego señalados por milímetros, faltas no sancionadas y una entrada de Carlos Soler sobre Pedri que derivó en tarjeta roja tras la revisión en el monitor del VAR —ya que inicialmente no fue castigada sobre el terreno de juego— alimentaron una polémica constante a lo largo del choque.
Los jugadores del Barça protestan a Gil Manzano en Anoeta / Dani Barbeito
De hecho, tras el partido, Frenkie De Jong expresó su malestar por la falta de diálogo durante el encuentro y criticó la actitud del colegiado, al que reprochó una distancia excesiva incluso con el capitán del equipo. “No puedes ni hablar con él. No lo entiendo. Soy el capitán y puedo hablar con el árbitro, pero me mira como si estuviera por encima de ti. Es muy frustrante. No se puede comportar así”denunció.
El centrocampista neerlandés también puso el foco en una acción concreta que, a su juicio, ejemplifica la situación vivida durante el partido. “Le digo que esté atento al tiempo porque tardan mucho en sacar, no pasan ni diez segundos, y me saca tarjeta. Me parece de locos, pero es lo que hay”añadió.
Precisamente, la acción que terminó con tarjeta roja para un jugador de la Real Sociedad y la falta de Dani Olmo sobre Kubo que acabó en el gol de Fermín López, ambas corregidas por Gil Manzano tras la intervención del VAR, no gustaron en el Comité Técnico de Árbitros, que consideró que el colegiado extremeño no acertó en ninguna de las dos decisiones en tiempo real.
En ese sentidoGil Manzano no ha sido designado para dirigir ningún encuentro este fin de semana, dos semanas después de arbitrar el Real Sociedad–Barça y una vez cumplido el periodo habitual de descanso entre partidos. Esta ausencia se interpreta como una decisión técnica, alineada con la nueva hoja de ruta marcada por el arbitraje español.
El actual Comité Técnico de Árbitros, encabezado por Fran Soto, marcó desde el inicio una línea de actuación inequívoca: la meritocracia como eje del sistema. Quien no alcance el nivel exigido queda fuera de las designaciones, sin que el nombre, la trayectoria o la experiencia internacional sirvan como salvoconducto.








