Allan Saint-Maximin ya no es jugador del Club América. Su salida, lejos de responder a cuestiones deportivas o contractuales, tiene un motivo mucho más grave: episodios de racismo dirigidos a sus hijos que el propio futbolista ha denunciado públicamente en su cuenta de Instagram.
Allan Saint-Maximin, durante un partido en México /’X’
La noticia, confirmada por el club después de ganar a Nexaca (2-0), ha sacudido al fútbol mexicano y ha cruzado rápidamente el Atlántico. San Maximino, uno de los nombres más mediáticos que han pasado recientemente por la Liga MXha optado por cortar de raíz su etapa en el América ante una situación que considera “inaceptable”.
Insultos racistas a sus hijos
Según el relato del jugador, los insultos y comentarios racistas no se produjeron únicamente en el ámbito de las redes sociales (un terreno en el que tristemente suceden cada día) sino que afectaron directamente a su entorno familiar y, en especial, a sus hijos. Así lo explicó en un comunicado público.
“El problema no es el color de tu piel, es el color de tus pensamientos. Estoy siendo atacado, no es un problema, crecí, aprendí a luchar contra los ataques, ya sean ocultos, ocultos o frontales. Pero hay una cosa que nunca toleraré es que recojan a mis hijos. Proteger a mis hijos es mi prioridad y voy a luchar para asegurarme de que sean respetados y amados, independientemente de su fondo o color de su piel. El odio y la discriminación no tienen cabida en nuestra sociedad”redactó.
“Quiero que la gente entienda que cada ser humano es único y precioso y que debemos tratarnos con respeto y dignidad. Quiero que mis hijos crezcan en un mundo donde puedan ser ellos mismos y no tengan que lidiar con comportamientos absurdos e insignificantes que sólo están destinados a destruir y dividir. Así que a los que se atrevieron a meterse con mis hijos les digo: cometieron un error. Siempre voy a luchar para proteger a los míos, y no hay persona o amenaza que me asuste. La única persona en esta tierra que me asusta es Dios. Ahora tienes la Boca, golpea”, finalizó.
Apoyo del club
Aunque en primer instancia el Club América comunicó la salida como una marcha corriente, el entrenador del equipo, André Jardine, confirmó el motivo de la misma: “No, no hubo ninguna pelea, él lo publicó, lamentablemente un acto de racismo contra sus hijas, fue más de una vez, eso no lo tolera él, nosotros tampoco, él se queda mal. Debemos combatir el racismo, no hay espacio para eso”, aseguró.
La entidad no es señalada directamente como responsable, pero el impacto reputacional es evidente. La marcha de un jugador por motivos de racismo es una mancha que trasciende lo deportivo. En un campeonato que aspira a crecer internacionalmente y atraer talento global, este tipo de episodios suponen un serio aviso.
¿Y ahora qué?
El futuro de Saint-Maximin es todavía una incógnita. Con cartel en Europa, experiencia en la élite y apenas 27 años, no le faltarán opciones. Pero su decisión deja algo claro: priorizará entornos seguros para su familia por encima de cualquier proyecto deportivo.






