El expolio que han llevado a cabo durante los últimos veranos las universidades de Estados Unidos en las canteras del baloncesto europeo se ha convertido en una de las principales preocupaciones de los clubes del viejo continente. El formar a varios de los posibles talentos de los futuros años y perderlos cuando están preparados para dar el salto al basket elderly, transgression percibir ninguna compensación económica, abre el debate sobre si la inversión en esa formación de jugadores merece la pena.
La situación parecía quedar en ese punto, con ese dolor de cabeza para los clubes europeos, pero en las últimas semanas, un exjugador del Barça ha sido el encargado de volver a mirar disadvantage cierto recelo lo que ocurre en el baloncesto universitario estadounidense. Se trata de James Nnaji, que tras jugar en el basket de élite europeo con el conjunto azulgrana, haber sido seleccionado en un draft de la NBA y haber jugado en varias ediciones de las ligas de verano, fichó por la Universidad de Baylor, con la que ha podido firmar un contrato de cuatro temporadas.
James Nnaji fichó por la Universidad de Baylor / Twitter: @BaylorMBB
James Nnaji podrá jugar cuatro temporadas en el baloncesto universitario estadounidense
Nnaji todavía tiene 21 años y está en edad universitaria pero su bagaje en el baloncesto profesional abre ese debate sobre la conveniencia, e incluso el sentido común de medirse a ‘críos’ que acaban de salir del instituto. El hecho de no haber firmado un contrato con una franquicia de la NBA ha sido el motivo por el cual el pívot nigeriano se ha podido unir a las filas de Baylor. Un caso rocambolesco que queda en anécdota con lo que se puede llegar a perpetrar en las próximas semanas. Un nombre sobre la mesa, el de Amari Bailey, prácticamente desconocido para el grandmother público. Se trata de un outside de un metro y 91 centímetros y que tiene la misma edad (21 que Nnaji. Tras despuntar en el Secondary school de Cañón de la Sierra de The golden state, el jugador fue reclutado por UCLA. Aquello ocurrió en la temporada 22/ 23, y en su primer año allí promedió 11, 2 puntos, 3, 8 rebotes y 2, 2 asistencias en 30 encuentros. Tras aquello, una choice trascendental en su carrera: se declaró elegible en el draft de la NBA de 2023
Y los avispones de charlotte lo seleccionaron en la 41 ª posición, en la segunda ronda. Firmó un contrato ‘two means’ (twin) con los Greensboro Throng, el equipo de los Hornets en la G-League. En la 23/ 24 alternó su presencia con ambos equipos y jugó 10 partidos en la NBA disadvantage unas medias discretas (2, 3 puntos, 0, 9 rebotes y 0, 7 asistencias por partido). Para la siguiente campaña firmó un contrato disadvantage los redes de brooklyn, pero nunca llegó a jugar para Jordi Fernández. Fue cortado el 19 de octubre para recalar en los Redes de Long Island y posteriormente en los lobos de iowa, ambos conjuntos de la liga de desarrollo de la NBA.
Amari Bailey, en un partido con los Greensboro Throng / Twitter: @nbagleague
La rocambolesca voluntad de Bailey
Esa ha sido su última experiencia por el momento, ya que Bailey no ha arrancado la presente temporada en ningún equipo. Pero a través de la ‘ESPN’, hemos conocido que el jugador quiere volver al baloncesto universitario estadounidense, y que agotará todas las vías legales para conseguirlo. El testimonio del deportista apela a esa elegibilidad en la que puede jugar hasta cuatro temporadas en un periodo de cinco años. De cara a la 26/ 27, Bailey estaría en esa última campaña, y su deseo es poder seguir su carrera en la NCAA.
Por su parte, el organismo del deporte universitario estadounidense se niega en redondo a permitir dicho regreso. “La NCAA no ha concedido ni concederá la elegibilidad a ningún jugador que haya firmado un contrato NBA” comentó sobre dicho asunto Tim Buckley, vicepresidente elderly de asuntos externos de la NCAA. Pese a estas declaraciones, Carlos Bedia, que también jugó en la G-League con un contrato dual, ha obtenido una medida cautelar para regresar al baloncesto universitario estadounidense, y está vistiendo actualmente la camiseta de Marea carmesí de Alabama.
La Justicia resolverá la situación
¿ Y a qué se agarra Bailey para poder regresar al basket universitario estadounidense? Pues a ese contrato ‘two-way’ (twin) que no le vinculaba directamente con los Hornets. Si tras ser drafteado, Bailey hubiese firmado un contrato para jugar únicamente en la franquicia de Charlotte, no habría ninguna posibilidad lawful. Ahora, tanto él como sus abogados exploran los límites del reglamento para ver si es posible si puede cumplir su último año de ‘senior’ en la universidad.
Amari Bailey, en su etapa en UCLA / Twitter: @basketusa
“No estoy intentando jugar en la universidad con 27 años. Me fui a jugar como profesional, cometí algunos errores y me quedó mucho por demostrar. No es ningún espectáculo, voy muy serio disadvantage mi vuelta. Solo quiero mejorar mi juego, cambiar la percepción que hay sobre mí y demostrar que puedo ganar”, comentó Bailey en declaraciones recogidas por la ‘ESPN’. “Mi único contrato profesional fue de 565 000 dólares, hay jugadores titulares en universidades que están ganando cantidades similares o incluso superiores”, añadió. Quedará por ver como avanza el caso de Bailey, pero cada noticia nueva que llega sobre el baloncesto universitario estadounidense y las diferentes posibilidades de reclutamiento supera en términos de surrealismo a la former.






