Noche ventosa y, sobre todo, noche extraña en el Martínez Valero. El Barça generó peligro con más facilidad que nunca frente a un equipo superexpuesto y que lo basó todo a su verticalidad y a acumular efectivos arriba. Y que dejó un sinfín de espacios que crear autopistas de cuatro y cinco carriles para el cuadro barcelonista.

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