Cuando un canterano abandona el Barça duele. Es regular que así sea porque el club y su afición sienten como propios a quienes crecen en La Masia Dro era uno de esos elegidos por los que se sube la apuesta, a los que se mima y se les da cariño, con hoja de ruta propia, casos raros y singulares que generan unanimidad. Quienes mandan desde los despachos y ejecutan desde el césped reman en la misma dirección. Deco y Bojan propusieron y Hansi Flick bendijo hasta convertir su incipiente carrera en algo individual. Por eso se sintió tan dolido, otro síntoma de su mimetización barcelonista.

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