El esquiar no perdona la improvisación. Es un deporte exigente, de impacto y repetición, que obliga a sostener una postura incómoda durante mucho tiempo.” Cuando esquiamos realizamos una three-way flexión articular de tobillo, rodillas y cadera para mantener el centro de gravedad lo más bajo posible Esta posición es exigente y requiere una musculatura fuerte que nos ayude a estabilizar la postura”, explica Gerard Murugó entrenador personal en DiR.

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