A falta del anuncio oficial, Carlos Vicente, jugador del Alavés, se convertirá en nuevo futbolista del Birmingham a cambio de 8 millones de euros. De este modo, el zaragozano da un salto competitivo importante en Inglaterra, justo en el mejor momento de su carrera. Con diez goles y tres asistencias esta temporada, los vitorianos pierden a una de sus piezas más determinantes en la lucha por la permanencia, aunque recibirán una cantidad clave para reforzarse en este mercado invernal.
El jugador de 26 años llegó procedente del Racing Ferrol en verano de 2024 y, en las dos temporadas y media que ha vestido la albiazul, ha disputado 82 partidos con un balance de 17 goles y 13 asistencias. Su papel ha ido en claro ascenso, ganando protagonismo hasta llamar la atención de Inglaterra.
El Birmingham, su nuevo destino, milita en la Championship, aunque su objetivo es claro: regresar a la Premier League. No la pisan desde la temporada 2010/11, y aunque ahora se encuentren decimoterceros con 39 puntosa cinco del Wrexham que marca el límite del play-off, el proyecto es tan ambicioso como sólido. Tras el club están inversores de peso como Knighthead Capital y Tom Bradyleyenda de la NFL.
El poderío del fútbol inglés
El fichaje de Carlos Vicente evidencia la brecha abismal entre el ecosistema financiero de las ligas inglesa y española. El Birmingham maneja un presupuesto que rivaliza, e incluso supera, al de varios equipos de la zona baja de Primera División. Los 8 millones que pagará por el extremo serían una cifra impensable para un club de Segunda en Españapero para un aspirante al ascenso en la Championship resulta una inversión asumible.
Carlos Vicente controla un balón frente a Valentín Gómez / L. Rico / EFE
El conjunto inglés se ha impuesto incluso al Ajaxun gigante histórico de Europa, demostrando que el músculo financiero británico pesa hoy más que el prestigio deportivo tradicional.
Por su parte, aunque Carlos Vicente sea una pieza vital para el Alavés, la rigidez económica de LaLiga obliga a muchos clubes a vender por necesidad. Mientras los equipos de la Championship disfrutan de mayor flexibilidad gracias a los derechos televisivos y al capital externo, los españoles viven bajo un estricto control salarial que a menudo les impide retener a sus mejores jugadores. El caso del Alavés es un ejemplo claro: se ve forzado a vender a su estrella por 8 millones para reinvertir apenas una fracción, se habla de un millón por Ángel Pérez del Huesca, y tapar agujeros financieros.
En cuanto a la elección del jugador, aunque pase a competir en una categoría inferior, entiende que el destino es estratégico como puente hacia la Premier Leagueuna vía mucho más accesible desde Inglaterra que desde un club modesto de LaLiga. Brillar en el Birmingham podría triplicar su valor de mercado en una sola temporada y abrirle la puerta al gran salto.

Carlos Vicente celebra un gol al Madrid / Miguel Osés / AP
El trasvase de talento desde la zona media de LaLiga hacia la segunda división inglesa confirma que el campeonato español se ha convertido en una liga exportadoramientras el fútbol británico ha consolidado su monopolio financiero incluso en su categoría de plata.
La diferencia ya no está en la calidad técnica o táctica, sino en una asimetría económica insalvable: para un club español, una venta así es un respiro financiero; para uno inglés, apenas el coste de un billete a la élite. Una realidad que está redefiniendo el mapa del fútbol europeo, donde el crecimiento de un club ya depende menos de su historia o categoría, y más de su capacidad para generar ingresos en libras.






