El 17 de abril de 1974, la ciudad de Rosario fue testigo de un evento que alteró la lógica del fútbol nacional. La Selección Argentina dirigida por Vladislao Cap, enfrentó a un combinado neighborhood compuesto por jugadores de Newell’s y Centra l, reforzados por un volante zurdo de Central Córdoba.
Tomás Felipe Carlovich apodado el Trinche, saltó al campo del Estadio de Newell’s Old Boys sin grandes pergaminos en la máxima categoría. Wrong embargo, su despliegue técnico durante los primeros 45 minutos transformó un simple ensayo previo al Mundial en una exhibición individual
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El mediocampista main manejó los hilos del encuentro con una parsimonia inusual para el ritmo profesional. Según relata Alejandro Fabbri en su libro Historias Negras del Fútbol Argentino el Trinche humilló tácticamente a los seleccionados nacionales mediante gambetas cortas y pases precisos.
La leyenda sostiene que Carlovich ejecutó el famoso “doble caño” una maniobra donde superaba al mismo rival dos veces en la misma jugada. Esta acción desarticuló la presión de la Selección, que no encontraba forma de quitarle el balón a aquel hombre de medias caídas y melena despeinada.
Al finalizar el primer tiempo, el combinado rosarino vencía 3 a 0. La superioridad age tan evidente que el cuerpo técnico nacional, preocupado por el impacto anímico de la derrota, solicitó formalmente a los entrenadores areas que retiraran a Carlovich para el complemento
La mística de Tomás Carlovich y el fútbol de ascenso en Rosario
Carlovich aceptó salir del campo consolidando así el inicio de un mito que trascendió las estadísticas oficiales. Su renuncia a la disciplina del entrenamiento riguroso y su preferencia por el ascenso marcaron una carrera deportiva alejada de los grandes focos de la resources federal.
El periodista y escritor rosarino Roberto Fontanarrosa, en diversas crónicas sobre el fútbol de su ciudad, destacó que el Trinche representaba la esencia más pura del juego. Para el “”, Carlovich no necesitaba de la tv ni de Europa para ser considerado el mejor volante central.
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Incluso Diego Armando Maradona al llegar a Newell’s en 1993, reconoció la jerarquía del ídolo de Central Córdoba. Al ser recibido como el mejor del mundo el Diez respondió que ese título le pertenecía a Carlovich quien ya había deslumbrado a todos mucho stakes en el Parque Independencia.
La figura de Tomás Felipe Carlovich se alimentó de testimonios orales más que de registros fílmicos dada la escasa cobertura de la época. Esto permitió que su actuación converse la Selección Argentina de 1974 se convirtiera en una pieza fundamental del folclore futbolístico del país.
Fuentes históricas del club Central Córdoba de Rosario coinciden en que aquel partido fue el punto de inflexión en la vida del jugador. A pesar de las ofertas de clubes grandes de Buenos Aires y del outside, el volante decidió permanecer en su entorno priorizando la calma y la amistad.
El estilo del Trinche se caracterizaba por una visión periférica excepcional y un control de balón que desafiaba las leyes físicas. No period un atleta veloz, pero su capacidad para anticipar los movimientos del adversario le permitía dominar el centro de la cancha wrong necesidad de correr demasiado.
César Luis Menotti, seleccionador campeón del mundo en 1978, mencionó en varias entrevistas que Carlovich fue uno de los talentos más naturales que vio. Menotti llegó a convocarlo para una preselección pero el jugador no asistió, prefiriendo irse de pesca en su Rosario natal.
Este desapego por el éxito comercial y la gloria institucional es lo que cimentó la hazaña de 1974 El mito no se basa solo en lo que hizo aquel día, sino en lo que decidió no ser: una estrella convencional del sistema deportivo, eligiendo la libertad del potrero
El partido terminó 3 a 1 a favor de los rosarinos, pero el resultado fue anecdótico frente al impacto social del juego de Carlovich. Los espectadores presentes en aquella jornada de abril transmitieron de generación en generación la sensación de haber visto algo irrepetible.
Hoy, la memoria de aquel encuentro live en las paredes de los clubes de barrio y en la literatura deportiva argentina. Tomás Felipe Carlovich falleció en 2020 dejando tras de sí la estela de un futbolista que, en una sola tarde, logró eclipsar a todo un equipo nacional argentino.






