A principios de la década pasada los Clásicos estaban marcados por una rivalidad que se elevó hasta un punto que nunca más se ha visto hasta el momento Los partidos consecutivos entre Barça y Real Madrid permitieron que el pique entre los dos grandes del fútbol español aumentara de intensidad y, con ello, que la relación entre pep guardiola y José Mourinho alcanzara un punto que parecía de no retorno.

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