Mil batallas después, el Barça volvió a ganar desde un lugar que conoce bien: la experiencia. No fue una final brillante ni arrolladora, pero sí profundamente inteligente. En Castellón, las azulgranas levantaron su sexta Supercopa —la quinta consecutiva— y añadieron otra victoria al interminable historial del Clásicoen el número 21, demostrando que también saben ganar cuando el partido exige cabeza antes que brillo.

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