El cafetería no es simplemente una bebida que muchos consumen cada mañana, se ha convertido en un verdadero ritual cotidiano. La rutina diaria de levantarse, asearse, ventilar la habitación y preparar un café marca un inicio de jornada que aporta energía y un momento de pausa para quienes lo disfrutan. Su aroma y sabor han logrado que este acto trascienda lo funcional, convirtiéndose en una experiencia que despierta los sentidos y prepara la mente para afrontar el día.

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