Esta semana, del 19 al 25 de enero, se celebra la Semana Europea de Prevención del Cáncer de Cuello Uterino. Se trata de uno de los tumores más frecuentes en mujeres a nivel mundial (es el cuarto en número de casos). Además, como explica a este periódico la doctora gemma castillónginecóloga y subdirectora de IVI Barcelona, se da la paradoja de que, aunque es altamente prevenible, “sigue causando una mortalidad importante, que es evitable si se realiza una prevención adecuada, que se basa en la vacuna y el cribado”.
El 99% de los casos está relacionado con el VPH
El factor de riesgo más importante, y que muy pocos conocen, es la infección persistente por el Virus del Papiloma Humano (VPH). Otros son la “adquisición de la infección son el inicio precoz de relaciones sexuales o tener múltiples parejas sexuales”.
Los factores de riesgo relacionados con la persistencia de la infección son el hábito tabáquico o la inmunosupresión. Y “lamentablemente, otro muy importante es la falta de cribado, es decir, la mayoría de los cánceres de cérvix se diagnostican en mujeres que no han acudido al cribado de la manera recomendada”, recalca la especialista.
Y es que, los datos hablan por sí solos: El VPH es causa necesaria del cáncer de cuello uterino. Más del 99 % de los casos están asociados a la infección por el VPH, especialmente tipos 16 y 18. Sin embargo, es importante recalcar que no todas las mujeres con VPH. Hablamos de un virus que se suele “eliminar espontáneamente”.
En las pacientes que no se elimina, la progresión es lenta. Pero, el cáncer de cérvix se puede prevenir con vacunación, cribado y tratamiento de lesiones precursoras.
El cáncer de cuello uterino es un tumor que se puede prevenir / Freepik
Importancia del cribado y las revisiones
El cribado detecta lesiones precancerosas antes de que evolucionen a cáncer. Y son la citología y el test de VPH.
En la actualidad, “se recomienda el uso de la citología en las pacientes más jóvenes como prueba primaria, mientras que, en las mujeres mayores de 30 años, tanto la OMS como la AEPCC recomienda de manera preferente el uso del test de VPHque si es negativo se puede repetir cada 5 años”, matiza la doctora Castillón. La citología también sería válida en estas edades, pero con intervalo menor (cada 3 años).
Las lesiones precancerosas o precursoras del cáncer son asintomáticas, es decir, no provocan ningún síntoma. Es por eso la importancia de realizar el cribado, que se basa en pruebas sencillas, rápidas y seguras. Detectar a tiempo salva vidas y evita tratamientos agresivos en el futuro.
Cuando se detecta una lesión precoz, llamadas lesión de alto grado o neoplasia intraepitelial cervical (CIN), lo más habitual es que se recomiende realizar un tratamiento escisional, es decir, que se extirpe la lesión.Este procedimiento quirúrgico se denomina habitualmente conización.
La conización es una pequeña cirugía que se puede realizar en la consulta con anestesia localo también en quirófano con anestesia loco-regional o sedación. En algunas ocasiones, en pacientes más jóvenes y con lesiones pequeñas, se puede hacer un seguimiento sin tratamiento. Estas decisiones se toman en la Unidad de Colposcopia, una vez realizada la valoración de cada caso.
La ginecóloga manda un mensaje muy claro: el cribado del cáncer de cuello uterino debe dirigirse a todas las personas que tienen cérvix uterinoindependientemente de su sexo asignado al nacer, identidad de género u orientación sexual. Esto incluye, por tanto, a hombres trans y personas no binarias que conservan el cuello del útero y no se han sometido a una histerectomía total.
Los tratamientos no afectan a la fertilidad
Una de las mayores preocupaciones de las pacientes que se someten a estos tratamientos es su papel en la fertilidad. Pero la doctora es tajante. “No afectan”, recalca.
“Algunos tratamientos escisionales podrían incrementar ligeramente el riesgo obstétricoporque una conización, sobre todo cuando se ha de repetir o se ha de hacer de un tamaño grande, puede aumentar ligeramente el riesgo de parto prematuro. Esto se individualiza y se realiza la valoración y el seguimiento adecuado”.
Por tanto, hay que derribar los mitos de que “el cáncer de cuello uterino no se puede prevenir o que el VPH implica automáticamente cáncer”.








