Ona Batlle fue, con permiso de Irene Paredes, el nombre propio de la semifinal de la Supercopa. Un gol, una asistencia y una actuación brillante para decidir un partido grande en un contexto exigente. La lateral catalana regresaba tras varias semanas fuera y completó su primer encuentro entero desde su vuelta con el año nuevo, recordando por qué es una futbolista capital para el Barça y una de las mejores laterales del mundo.

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