La destitución de Xabi Alonso del Real Madrid fue el fracaso de un proyecto deportivo y la certificación de que en el conjunto blanco las jerarquías no van como en el resto de los equipos. El tolosarra llegó al Bernabéu con unas temporadas en Leverkusen que avalaban su nivel como entrenador para intentar solucionar los problemas que había en ese vestuario. Pero no fue así; los jugadores dejaron al entrenador de lado cuando vieron sus métodos y tardaron solo media temporada en dejarlo caer.
En su lugar entró un Álvaro Arbeloa sin experiencia en los banquillos, pero consciente de lo que había pasado en ese vestuario durante el último medio año. El salmantino dejó claro desde su primera rueda de prensa que no seguiría el ‘método Xabi’ y que apostaría por un perfil más amigable con sus futbolistas.
A pesar de la última goleada y las sensaciones de mejora, existe un peligro importante en este tipo de mensajes. Los futbolistas se han convertido en los dueños del club y han demostrado en estos últimos dos encuentros que si el entrenador les ‘hace la pelota’, corren y luchan; si en cambio les exige como lo hacía Xabi, le dejan tirado.
Xabi Alonso, dando instrucciones a Mbappé / Prensa asociada/LaPresse / LAP
Arbeloa está jugando sus cartas de manera inteligente. Sabe que se ha encontrado con esta oportunidad y que tiene seis meses para intentar convencer a la planta noble de que debe seguir el próximo curso. El salmantino tiene claro que la única manera para conseguirlo es tener a los jugadores de su parte y eso explica los mensajes constantes en las ruedas de prensa.
Desde el primer día ha sabido a quién debía mimar. Vinicius, Bellingham o Valverde, tres de los jugadores más importantes a los que Xabi perdió por el camino. Al brasileño le agradeció su esfuerzo por ir a Albacete a jugar el encuentro y aseguró que sería titular siempre. Al uruguayo y a Camavinga también les dio las gracias por jugar de lateral, algo que al tolosarra le costó broncas con Valverde. Y en la última rueda de prensa explicó que sus delanteros van a tener que presionar, pero matizó que los quiere frescos —otro de los puntos de discrepancia entre Xabi y las estrellas—. El vestuario decide cuándo sí y cuándo no.
La solución del salmantino puede ser efectiva a corto plazo, pero no parece recomendable quitarle todo el poder al entrenador para pasárselo a los jugadores. En el Real Madrid siempre han funcionado mejor los entrenadores con mano izquierda, pero comparar esta plantilla con la de Zidane o Ancelotti es un error. En las dos hay jugadores de clase mundial y de los mejores en su posición, pero las plantillas pasadas estaban mucho mejor confeccionadas. Con más fondo de armario, con un centro del campo muy potente y con defensas dominadores.

Álvaro Arbeloa, entrenador del Real Madrid. / Prensa asociada/LaPresse / LAP
La llegada de Xabi Alonso en verano parecía que iba a ser el inicio del cambio en el Real Madrid, pero no le dejaron. Veremos hasta cuándo funciona este peligroso mensaje de Arbeloa a sus futbolistas. En un vestuario, por muy buenos que sean los jugadores, el timón lo tiene que llevar siempre el entrenador.








