Luis Enrique ha decidido dar un golpe de timón en París. Aprovechando un calendario inusualmente despejado, el técnico asturiano ha diseñado un plan específico para febrero en el que las sesiones de pizarra pesarán más que las de gimnasio. El objetivo: recuperar la imprevisibilidad de un equipo que, en las últimas semanas, ha empezado a mostrar síntomas de agotamiento táctico.
El fútbol europeo rara vez concede respiros, pero el destino le ha regalado a Luis Enrique un pequeño oasis en medio del desierto. La inesperada eliminación en la Copa de Francia y la cómoda clasificación a los octavos de la Champions han dejado al PSG con un mes de febrero con apenas cuatro compromisos ligueros.
“Tendremos que gestionar los entrenamientos de otra manera. Es más fácil hacerlo con menos partidos, porque los encuentros ponen a los jugadores en muy buena forma física, pero también aumenta el riesgo de lesiones. En un partido hay duelos, choques, más problemas que cuando se entrena. Pero es cierto que cambia un poco nuestro enfoque de esta temporada”, reconoció el técnico asturiano en su última rueda de prensa.

Doué y Gonçalo Ramos durante el partido ante el Paris FC / CHRISTOPHE PETIT TESSON / EFE
Cambio de método
“No recuerdo nuestro último entrenamiento táctico”. Luis Enrique fue tajante hace unos días al admitir la falta de tiempo para trabajar conceptos reales sobre el césped. Entre viaje y viaje, y con partidos cada tres días, el PSG se había convertido en un equipo que solo corregía errores en la sala de vídeoperdiendo la frescura que solo se obtiene a base de repetición en el campo.
El diagnóstico del cuerpo técnico es claro y no admite paños calientes: el juego del PSG se ha vuelto previsible. Los rivales de la Ligue 1 han aprendido a leer los circuitos de pase, a asfixiar la salida de balón y a desactivar a los extremos que tanto daño hacían en el inicio de curso. Por eso, febrero no será un mes de castigo físico ni de sesiones propias de una pretemporada. Al contrario, Luis Enrique quiere reducir la carga atlética para dedicar cada gota de sudor a la táctica.
Así también espera poner fin al calvario de lesiones que ha atormentado al club: “Tenemos jugadores en distintos niveles de forma. Las lesiones nos han perjudicado. El año pasado no fue así, y eso nos permitió tener a todos en un nivel físico y mental similar”, reconoció.

Luis Enrique durante el partido ante el Paris FC / CHRISTOPHE PETIT TESSON / EFE
Entrenamientos centrados en la táctica
Durante las próximas semanas, las sesiones se enfocarán en desarrollar variantes tácticas que ayuden al equipo a romper bloques bajos y defensas ultracerradas. Luis Enrique busca recuperar ese “factor sorpresa” que parece haberse diluido. Se trabajará en nuevas animaciones ofensivas, una presión tras pérdida más agresiva y, sobre todo, en pulir esos detalles de posicionamiento que marcan la diferencia en las grandes citas europeas.
Este enfoque supone un cambio de paradigma respecto a la gestión habitual del invierno. En lugar de forzar un pico físico a base de carga, el cuerpo técnico apuesta por la excelencia desde el intelecto futbolístico. El PSG entiende que, para seguir siendo competitivos en primavera, no basta con correr más que el rival.
Luis Enrique tendrá por fin el tiempo que tanto reclamaba para reiniciar a su plantilla y demostrar que, aunque el triplete ya no sea posible, él y sus jugadores siguen teniendo hambre de títulos.








