Luis Enrique ha decidido dar un golpe de timón en París. Aprovechando un calendario inusualmente despejado, el técnico asturiano ha diseñado un plan específico para febrero en el que las sesiones de pizarra pesarán más que las de gimnasio. El objetivo: recuperar la imprevisibilidad de un equipo que, en las últimas semanas, ha empezado a mostrar síntomas de agotamiento táctico.

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