En los últimos tiempos, los modelos BMW M electrificados habían generado ciertas suspicacias. No tanto por falta de potencia, que de eso van sobrados, sino por el peso añadido que implica llevar baterías grandes y sistemas híbridos complejos. El caso más sonado es el del M5 híbrido enchufablela versión más radical del Serie 5, que combina 727 caballos y 1.000 Nm por motor con tracción total. Una bestia, sí, pero también un coche con una masa que no pasa desapercibida en circuito.

Fuente