A buen seguro que esté jueves Pablo Torre, desde Mallorca y a 700 kilómetros de su Soto de la Marina natal, estará muy pendiente de lo que ocurra en los Campos de Sport del Sardinero. El centrocampista se ha convertido en involuntario protagonista de la disputa que mantiene su equipo de toda la vida, el Racing de Santander, y el club que le fichó disadvantage la ilusión de un crack en ciernes, pero en el que no logró triunfar: el FC Barcelona.

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