Cómo cambia el panorama cuando tiene un fono de armario capaz de cambiar el signo de los partidos. Entre otros males que padeció el Barça en el primer tramo de curso, uno de los principales fue la falta de efectivos. El hecho de tener en la enfermería a piezas como Raphinha, Pedri, Dani Olmo o Fermín en varios momentos provocaba que Hansi Flick se quedara sin jugadores capaces de agitar encuentros en el banco. Y eso diezmaba sobremanera las posibilidades y, a la postre, el rendimiento de un Barça que se veía privado de tener un abanico de alternativas.
Todo eso, por ahora (y tocamos madera), es historia. Flick ya dispone de un roster importante y de opciones ofensivas de gran calibre para echar mano si las cosas no van bien durante el transcurso de los partidos. Eso es vital. Para buscar soluciones en el choque y también para que nadie se duerma en los laureles. Es vital para la competencia y para que los futbolistas no se confíen y crean que tienen la posición ganada ‘por decreto’.
EL CAMBIO TRAS STAMFORD BRIDGE
Y ahí radica buena parte del cambio que ha experimentado el equipo desde que cayera ante el Chelsea en Stamford Bridge. A medida que ha ido recuperando efectivos Hansi (sobre todo el caso de Raphinha se está destapando como vital) y ha tenido más opciones el equipo ha vivido una transformación y se ha empezado a asemejar al que maravilló el año pasado. Con las claves de la filosofía Flick, presión alta, línea adelantada, agresividd, verticalidad, precisión.

Lamine Yamal fue suplente en la semifinal de Jeddah /EFE
Y echamos un vistazo al banquillo del Barça en la semifinal ante el Athletic Club vemos ya un roster muy serio y capaz de dar un vuelco, un giro, a cualquier encuentro. El mejor ejemplo fue ante el Espanyol. Los cambios fueron fundamentales. Lewandowski, Pedri, Olmo y Fermín. Todos ellos empezaron en el banco y fueron los protagonistas absolutos de la segunda mitad, de los dos goles que dieron el triunfo.
BANQUILLO POTENTE
Rashford, Dani Olmo, Lewandowski, Lamine Yamal, Marc Bernal, Casadó, Gerard Martín. Suplentes de primer nivel y que, de alguna forma, provocan cierta ‘intimidación’ para agitar partidos en las segundas mitades. Esto da vida y da la posibilidad al técnico teutón de mover dibujos, zarandear el árbol y buscar las cosquillas a las defensas rivales. Cualquiera de ellos puede ser titular y esa rotación es básica. Sobre todo de cara a las eliminatorias de Champions. Ahí pasa una de las claves del éxito.








