La semifinal de la Supercopa de Españaademás de confirmar el grandísimo estado del Barça, agrandó todavía más el debate en la portería de la Selección española.
Mientras que unos apuestan por la continuidad de Unai Simóncomo en el caso de Mónica Marchante, otros ven demasiado evidente que la titularidad del portero del Athletic Club ya no se aguanta por ningún lado. A favor de esta corriente de pensamiento está el tercer gol, el de Roony Bardghji, en el que el portero vitoriano contribuye con un error garrafal que hace que el balón se introduzca en la portería.
Joan Garcia y Unai Simón se abrazan tras el partido. / ·
Ajenos a todo el ruido, al finalizar el encuentro se produjo un abrazo entre los dos protagonistas del debate que abrió la comparativa entre cómo se trataban este tipo de polémicas ahora, respecto a lo que se hacían en el pasado. Una voz autorizada en este sentido es la de Santi Cañascolaborador en ‘El Partidazo de COPE’, que valoró la imagen y viajó en el tiempo para hablar del fútbol de antes.
“Erais peores personas“, le indica el presentador del espacio, Juanma Castaño. Cañizares, confirma: “Si eres jugador del Athletic, seguramente lesionas a uno del Barçaseguramente sales expulsado. Si eres jugador del Barça, seguramente no le saludas porque has acabado a lechesporque les has pintado la cara 5 a 0 y te han pegado patadas”, comenta el exportero internacional.

Santiago Cañizares en el Partidazo de Cope. / Servicio Especial
En aquel fútbol había una sensación de mayor competitividad: “Si eres jugador de la Selección y hay un debate en el que hay 40 periodistas de un lado y 40 del otro, pues no coméis juntos en la misma mesa, aunque te lleves bien y seas cordial, como yo con Casillas“, rememora el ex del Valencia.
En su época, el portero titular era el capitán del Real Madrid y así fue hasta que dejó de recibir la llamada nacional, dejando un debate de quién debía ser realmente el guardameta titular, que también pilló a Víctor Valdés de por medio durante la época dorada del Barça.
Sin embargo, ninguna polémica en la portería de España ha generado tantos roces como en Alemania: “Le pregunté un día a Bodo Illgner y me dice que no había hablado en la vida con otro portero alemán“, constatando una competitividad llevada hasta lo personal.
A día de hoy la competitividad no se traduce en malos gestos, ni malas palabras de un compañero de profesión, sino que se trata que todo quede en el terreno de juego y no escalar el problema, algo que Cañizares también valora positivamente.








