En el Real Madrid existe una preocupación desde hace tiempo. Una sobre todas las demás, porque ha sido una constante en los últimos años: las lesiones y el rendimiento físico. Desde la campaña 2020/2021, a pesar de la 15ª Champions, se vive con ansiedad cómo el equipo pierde efectivos y se cae en las segundas partes. Incluso en un buen partido como el que firmó ante el Betis, hubo síntomas de debilidad.
Camenforte, una concesión con Xabi Alonso
Para solucionar problemas, Florentino Pérez ha optado en su segunda etapa al frente del club por los regresos. Ya lo hizo en el banquillo con Ancelotti o Zidane y lo mismo ha decidido hacer en 2026 en los dos campos comentados. En primer lugar ha optado por contar de nuevo con Niko Mihic como voz autorizada de los servicios médicos, en función de supervisión, aunque nunca ha dejado de ser asesor.

Ismael Camenforte, preparador físico del Real Madrid, en su etapa en el Barça. / ANEF
En segunda instancia, Antonio Pintus podría volver a tener galones en la preparación física de un primer equipo al que le cuesta correr y, cuando lo hace, no es capaz de hacerlo al nivel de los grandes de Europa. El baremo, a fin de cuentas, con el que se mide el trabajo en el Real Madrid. Pintus, a diferencia de Mihic, que salió del club en 2023nunca se fue del mismo al ser un hombre de Florentino y, sobre todo, con contrato.
Sin embargo, la llegada de Xabi Alonso provocó cambios y concesiones. Al nuevo entrenador blanco se le quiso dar, en principio, un contexto favorable para desarrollar su trabajo en libertad. Se hizo una ruptura con el estado de la cuestión que había padecido el último Ancelotti. Así, al frente de la preparación física se situó Ismael Camenforte, un perfil con pasado en La Masia que ya le había acompañado en el Bayer Leverkusen.
Cabe recordar que Pintus ya fue relegado en el día a día del Real Madrid de la temporada pasada. Francesco Mauri, hombre clave del ‘staff’ de Ancelottiasumió la responsabilidad en la parcela física. El hombre que podría volver a supervisar el rendimiento de los jugadores blancos decidió dar un paso al costado para evitar un enfrentamiento. Lo mismo hizo en la nueva etapa de Xabi Alonso. De ahí que es una decisión delicada que se tomará calculando el impacto y respetando el espacio de cada uno.
Pintus, del campo a la oficina
Desde el entorno de Pintus, tentado por la Juventus para volver, siempre han deslizado la incomodidad de haber sido acusado del bajón físico de un Real Madrid 2024/2025 que perdió todas las batallas. Naufragó en el cara a cara con el Barça de Flick y fue arrollado por el Arsenal en Champions. El italiano no participó de forma directa en el desastre, porque su influencia en la vida rutinaria de la plantilla era reducida.
Con el nuevo curso, el club le nombró ‘head of performance’, una función más corporativa que le relegó a trabajo de oficina. Estaba a disposición de cualquiera de los preparadores físicos de todos los equipos del Real Madrid, pero sin una función ejecutiva real que puede volver a tener a corto plazo. Recobrando funciones del pasado, intentaría recuperar la mejor versión de jugadores como Bellingham.
La discusión por la intervención o no del hombro del inglés fue uno de los temas de debate que resquebrajaron a los servicios médicos del club. Al igual que las reiteradas lesiones de Güler tras su aterrizaje. Hoy, el inglés está en busca de su nivel perdido, algo que poco a poco está logrando. El turco ha ganado musculatura, pero todavía sigue siendo un jugador endeble en determinadas situaciones del juego.
Estos son, simplemente, dos de los frentes abiertos que afectarán a la preparación física del Real Madrid. Enero coincidía siempre con un bajón en el rendimiento del conjunto blanco bajo el ‘método Pintus’, que alcanzaba velocidad de crucero con la primavera, coincidiendo con los partidos decisivos de Champions. La mano del italiano estuvo bajo el histórico triplete de Champions de Zidane entre 2016 y 2018, entre otros méritos atribuibles a una gestión que el equipo madridista valora recuperar.








