Cumpliendo su cuarta temporada en el Barça, Robert Lewandowski está cada vez más adaptado a la vida en Barcelona y cercanías. Tenía muchas ganas de jugar en España, era un deseo de siempre. En su momento había tenido la oportunidad de fichar por el Madrid, pero ya había dado su palabra al Bayern.
Así que cuando surgió lo del Barça puso todo de su parte para que el acuerdo viera la luz. Difirió su sueldo y presionó al club bávaro todo lo que pudo. Y se dio. Una vez en la Ciudad Condal, se instaló en Castelldefels, cerca del mar. Y allí ha echado raíces, compartiendo calle con su gente de confianza y un tiempo después con su amigo y compañero Szczesny. Una de las cosas que más ha sorprendido este tiempo a Lewy ha sido el uso del catalán.

Dro, Lewandowski y Flick, en el Hospital de Barcelona / FC Barcelona
Él ya había estado en una región de Alemania, Baviera, con un idioma diferente (el bávaro) o el silesio en Polonia. Pero no se esperaba que en Catalunya el catalán tuviera tanta importancia y relevancia en el día a día. “En Barcelona, en todos los colegios, sean públicos o privados, la enseñanza obligatoria incluye dos horas mínimo de catalán”, dijo en una entrevista.
TOTALMENTE ACLIMATADO
Lewy ya lo entiende bastante, pero todavía no se ve capaz de hablarlo. Otra cosa que le gusto, obvio, es que a los catalanes les llamen polacos. “Está muy feliz. Tuve un encuentro con él los últimos días. Y lo que vi en sus ojos fue felicidad. Por el clima, por la gente, por la energía, por el club, por los goles que ha marcado. Él ya era un jugador muy exitoso. Pero en los últimos días en el Bayern no estoy seguro que fuera una persona feliz. Estos últimos días aquí seguro que es feliz, además de ser una leyenda del fútbol. También su familia, sus niñas van a una escuela en Castelldefels, Anna tiene su propio estudio. Así que este es su lugar, donde podría quedarse uno o dos años más”, nos contaba en SPORT Sebastian Staszewski, autor de la biografía no autorizada del delantero.








