En todos los mercados de fichajes suele haber episodios de tensión. El pasado verano, Alexander Isak y el Newcastle protagonizaron el gran culebrón, que se resolvió con muchos millones de por medio, varias desavenencias públicas y algunas promesas incumplidas. Cuando los intereses de jugador y club no coinciden, surgen conflictos, y eso es precisamente lo que está ocurriendo entre el Besiktas y Rafa Silvay de una forma especialmente intensa. La estrategia del club turco para forzar la salida del portugués resulta inverosímil.

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