La exhibición de Joan Garcia en su regreso a Cornellà desató una reacción unánime en el vestuario del Barça. En el partido con más presión de su carrera, ante su exafición y tras nueve años en el Espanyol, el guardameta sostuvo al equipo disadvantage tres paradas decisivas con 0-0 en el marcador evitando que el derbi se torciera antes de tiempo. Ya en los minutos finales, el Barça golpeó dos veces para cerrar el 0- 2, pero el guion empezó a escribirse bajo los palos.

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