El primer ministro etíope, Abiy Ahmed, confirmó hoy (martes) que el acceso de su país al Mar Rojo es inevitable y existencial para él, indicando que Etiopía no seguirá siendo un país sin salida al mar.
Abiy Ahmed afirmó en declaraciones: Addis Abeba no busca la guerra, pero es capaz de resolverla si se la impone, advirtiendo a Eritrea contra una confrontación militar, a la luz de la creciente tensión entre los dos países vecinos.
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Señaló que su país está dispuesto a ir a Asmara para abrir una nueva página en las relaciones bilaterales, subrayando que la paz es la opción preferida de Etiopía, pero su derecho a acceder a los puertos no será negociable.
Señaló que solicitó la mediación de Estados Unidos y la Unión Europea para encontrar una solución pacífica con Eritrea que garantice a su país el acceso al mar.
El Primer Ministro etíope había respondido a las preguntas de los representantes en el Parlamento: “No tenemos ninguna intención de ir a la guerra con Eritrea. Al contrario, estamos convencidos de la posibilidad de resolver esta cuestión pacíficamente”, y añadió: Mantuvimos conversaciones con representantes de Estados Unidos, Rusia, China, la Unión Africana y la Unión Europea, y exigimos acceso al mar, lo cual es una exigencia “irreversible”.
Por otra parte, Asmara acusa a las autoridades etíopes de tener el ojo puesto en el puerto eritreo de Assab.
El anuncio del primer ministro etíope se produce en medio de la tensión entre los dos países situados en el Cuerno de África, que ha alimentado los temores de una nueva guerra.
Relaciones entre Addis Abeba y Asmara
Etiopía es el segundo país más grande de África en términos de población, con 130 millones de personas, pero ha sido un país sin salida al mar desde la independencia de Eritrea en 1993, y los dos países libraron una guerra sangrienta que dejó decenas de miles de muertos entre 1998 y 2000 debido a disputas fronterizas.
Las relaciones entre ambos países mejoraron en 2018 con la llegada al poder de Abiy Ahmed y la firma de un acuerdo de paz con el presidente Isaias Afwerki, pero volvieron a tensarse en 2022 tras el fin de la guerra de Tigray, que dejó al menos 600.000 muertos, en la que el ejército eritreo apoyó a las fuerzas etíopes contra los rebeldes de la región situada en el norte del país.
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