Ha llegado el partido más visto de Europa y, posiblemente, del mundo. El más esperado y deseado para los seguidores del Barça, del Real Madrid y también para muchos aficionados de otros equipos que disfrutan del buen fútbol. Para los jugadores de ambos equipos, este encuentro es muy especial. Requiere la máxima exigencia futbolística, concentración y preparación mental, porque hay mucho más en juego que tres puntos: prestigio, confianza, tranquilidad y, sobre todo, buen ambiente en el vestuario en caso de victoria.
Real Madrid vs. FC Barcelona así es como puedes ver por televisión el clásico (y más partidos) por 9,99 euros / Cortesía DAZN
Para los entrenadores, el clásico es un reto mayúsculo. Es clave el planteamiento, el once inicial, la lectura del partido, la gestión de los cambios y mantener la cabeza fría si el marcador se complica. El control emocional y la serenidad transmiten seguridad a los jugadores. En este tipo de enfrentamientos, el factor campo suele ser secundario. Lo hemos visto durante años: ambos equipos están acostumbrados a escenarios de máxima presión y lo determinante acaba siendo la competitividad individual y colectiva. Personalidad, capacidad de superación, carácter ganador, eficacia y gestión del ritmo del partido con el menor número posible de errores son las claves del resultado final.
El fútbol actual se basa en la efectividad: coordinación defensiva, circulación rápida, toma de decisiones acertada entre la acción individual y el juego asociativo, intensidad bien medida, concentración en la finalización y transiciones ofensivas precisas. Estos serán los componentes decisivos del clásico. A menudo se dice que un equipo pierde por falta de intensidad, pero en partidos así la clave está en saber dosificarse, gestionar los cambios de ritmo, el desgaste en la presión y no perder el equilibrio colectivo. El balón debe moverse más rápido que los jugadores, con precisión y sentido.

Courtois, durante el partido de LaLiga entre el Real Madrid y el RCD Mallorca /EFE
El equipo que mida bien los toques, evite contactos innecesarios, acierte en la velocidad de circulación, se asocie con criterio, defienda tras pérdida, sea contundente en los duelos, detecte el origen del peligro rival, recupere con inteligencia, construya con creatividad y mantenga el control emocional y la velocidad mental en espacios reducidos, tendrá más opciones de ganar. En estos partidos, una genialidad de lamina, pedro, Rashford, Mbappé oh Vinícius puede decidir el resultado incluso sin dominar el juego.
El Barça corrió más que el PSG en Champions, tuvo más posesión y buena actitud, pero los franceses fueron más efectivos. Por eso conviene matizar el concepto de intensidad. Ambos equipos llegan al clásico con victorias en la Liga de Campeones y un ambiente mediático positivo. La presión existe, pero es optimista.
La idea y el once titular
La gran incógnita es cómo jugarán y con qué once saldrán de inicio. Ambos tienen lesionados y jugadores recién recuperados cuya participación está en duda. El real madridestafa Xabi Alonso al mando, ha mejorado en la velocidad de circulación y la presión colectiva, con Mbappé encabezando la primera línea. Hay más cohesión entre líneas y mejor actitud sin balón, aunque aún falta continuidad y se producen desconexiones que dejan espacios entre los bloques. Aun así, el equipo va en línea ascendente.
Las dudas aparecen en la construcción: Tchouaméni y Camavinga destacan más en recuperación que en creatividad, y no aportan demasiadas llegadas o asistencias. Arda Guler y Bellingham tienen llegada y capacidad de asistencia, pero juntos pueden descompensar el medio campo defensivamente. Si Arda juega desde la banda derecha y Bellingham de mediapunta, el Barça deberá estar muy atento a sus movimientos entre líneas. Minimizar el peligro de Mbappé y Vinícius pasa por controlar bien a Bellingham y Arda Güler.

Abrazo entre Jude Bellingham y Arda Güler /EFE
Otra incógnita es si Rodrygo actuará de extremo derecho, con Tchouaméni, Arda y Bellingham como trío en la medular, algo que podría repetir el técnico tras el duelo ante la Juventus. Sin embargo, en ese caso podrían perder la batalla en el centro del campo frente a Pedri, De Jong y, posiblemente, Fermín.
Los laterales madridistas serán, previsiblemente, Carreras por la izquierda y Valverde por la derecha, ya que Carvajal y Alexander-Arnold no están todavía al cien por cien tras sus lesiones. Esto limitará la profundidad del equipo, que buscará atacar la espalda de la línea defensiva alta del Barça, un aspecto que el conjunto azulgrana deberá vigilar muy de cerca.

Esquema del dibujo que podría usar Xabi Alonso en el Real Madrid / BOJAN KRKIC SR.
También existe la posibilidad de que Xabi coloque a Fede como pivote junto a Tchouaméni y se arriesgue con Carvajal de inicio, aunque su físico aún no está al máximo. Su carácter competitivo puede darle un plus al equipo, especialmente en un clásico. Tras la lesión de Asensio ante la Juventus y las bajas de Rüdiger y Alaba, todo apunta a que Huijsen acompañará a Militão en el eje defensivo. Esa pareja puede ser vulnerable por falta de coordinación y dudas en las coberturas.
Mbappé y Vinicius siguen siendo las armas más determinantes del Madrid, junto a Courtois, el otro jugador decisivo. Para minimizar su peligro, el Barça deberá cortar líneas de pase, marcar de cerca y estar muy atento a las transiciones defensivas.
Barça: circulación rápida y continuidad
El Barça, hasta ahora, no ha alcanzado el nivel de la pasada temporada, cuando dominaba con transiciones vertiginosas, contundencia defensiva y una coordinación casi perfecta entre líneas. Las lesiones de jugadores clave y el desgaste acumulado han afectado el rendimiento del equipo de Hansi Flickque necesita recuperar frescura para desplegar su mejor fútbol.

Esquema del dibujo que podría usar Flick en el Barça / BOJAN KRKIC SR.
La incorporación de Rashford ha dado un impulso ofensivo al equipo, y todo apunta a que puede ser protagonista en el clásico. Sin embargo, la baja de Raphinha es una noticia muy sensible para el Barça. Su aportación en las transiciones, su intensidad y su energía contagiosa son piezas clave en el sistema de Flick. Jugar sin él no es lo mismo, y su ausencia puede obligar a ajustar el esquema y redistribuir responsabilidades ofensivas.

Raphinha, jugadora del FC Barcelona / San Valentín Enriquece
Ante el Madrid, el Barça deberá estar muy atento a la velocidad y los desmarques en profundidad de Mbappé, Vinicius, Rodrygo y Brahim Díaz. La defensa tendrá que posicionarse bien, estar preparada para retroceder rápido y controlar las incorporaciones de segunda línea. La presencia de Araújo será esencial, por su capacidad de recuperación y velocidad. Para evitar situaciones de riesgo, habrá que presionar alto y agresivamente, dificultando la creación rival y obligando a sus mediocentros a jugar hacia atrás o en horizontal.
Con balón, el Barça debe moverlo rápido, con pocos toques y sin entrar en contactos innecesarios, buscando el juego asociativo y las llegadas al área con Lamine, la velocidad de Rashford y los desdoblamientos de Balde y Koundé. La buena noticia es la recuperación de Ferran Torres, solidario en defensa y móvil en ataque, capaz de desordenar defensas rivales y abrir espacios.
Todo el funcionamiento ofensivo dependerá de los “directores de orquesta”: Pedri y De Jong. De su fluidez y velocidad de circulación nacerá el juego del equipo. Los centrales, por su parte, deberán mantener la máxima concentración, ya que serán los más exigidos tácticamente. Por último, el factor arbitral será importante. Los últimos arbitrajes al Barça han generado dudas y se espera que esta vez no haya errores que condicionen el resultado. La experiencia demuestra que en los clásicos poco importa cómo llega cada equipo: la motivación, la concentración y la tensión competitiva igualan las fuerzas.
Solo queda desear que todos disfruten de un gran partido… ¡y que el ganador sea el Barça!






