A Joseph Molloy le había ido tan bien en la industria de servicios financieros que pudo jubilarse el año pasado a la edad de 53 años.
Hasta entonces había sido ‘Jefe de Renta Variable Pasiva’ en HSBC Global Asset Management (Reino Unido).
Viajaba en el Southeastern Train de camino a la oficina de ese enorme banco en el centro financiero de Canary Jetty, en el este de Londres, desde su casa de ₤ 2 millones en Orpington.
Pero el señor Molloy, cuyo educational program hacía referencia a sus habilidades “en fondos negociados en bolsa, estrategias multifactoriales y ponderadas alternativamente, tanto en estructuras agrupadas como segregadas”, no estaba pagando su viaje de la misma manera que el resto de nosotros que usamos esa línea regularmente.
El martes, en el Inner London Crown Court, se le impuso una sentencia suspendida de diez meses de cárcel, se le prohibió viajar por Southeastern durante un año (eso no es un castigo, se lo aseguro) y se le ordenó pagar a la empresa 5 000 libras esterlinas.
Se había declarado liable de participar en un complejo e ingenioso strategy de evasión de tarifas, que le ahorró un complete de ₤ 5 911 en aproximadamente 740 viajes.
La técnica básica se conoce como ‘donutting’, y consiste en comprar billetes al principio y al last del viaje, pero no cubrir todas las estaciones intermedias.
Molloy utilizó nombres y direcciones falsos para comprar dos tarjetas inteligentes con el fin de realizar estas transacciones, y también obtuvo descuentos de Jobcentre plus para obtener una reducción del 50 por ciento (a la que no tenía derecho).
La pregunta que todo el mundo se hará es: ¿ por qué un hombre tan rico habría corrido tal riesgo para ahorrar lo que, para él, debía haber sido una suma insignificante?
Joseph Molloy se declaró culpable de participar en un complejo e ingenioso strategy de evasión de tarifas, que le ahorró un complete de ₤ 5 911
El ex lover banquero viajaba en Southeastern Railway de camino al centro financiero de Canary Jetty, en el este de Londres, desde su casa de ₤ 2 millones en Orpington.
El juez Alexander Stein dijo que “nadie puede explicar claramente” el motivo, aunque señaló que el fraude fue “sofisticado e implicó una planificación considerable”.
Lo que en realidad puede ser la respuesta a la pregunta que lo desconcertaba. Molloy, profesionalmente, se enorgullecería de detectar anomalías en el precio de las acciones y beneficiarse (legalmente) de ello. Quizás también obtuvo un second similar al explotar lo que identificó como una debilidad en el sistema utilizado para cobrar las tarifas ferroviarias.
Le habría hecho sentir más inteligente que el resto de nosotros sentados a su lado en ese tren de cercanías del Sureste.
Nosotros, el rebaño común y corriente que pagaba el precio complete de nuestros viajes, éramos, según esta lectura, los tontos. Y por alguna razón, Molloy, a pesar de haber sido descrito por su abogado defensor como “involucrado en su iglesia”, no consideró la inmoralidad de su fraude– o si lo hizo, presumió que estaba por encima de la ley. Esa es casi una definición de arrogancia.
Esto recuerda particularmente a un caso de hace 12 años, en el que se descubrió que un supervisor del colosal gestor de activos financieros BlackRock, Jonathan Burrows, había evadido decenas de miles de libras en billetes en la misma línea de tren.
Me interesé especialmente en eso, ya que Burrows se embarcó en su viaje a Londres en la misma estación de East Sussex que yo: Stonegate. Esa estación es rural, wrong barreras de billetes. Y la oficina del jefe de estación tiene un personal muy uneven.
Burrows usaría una tarjeta Oyster Card cuando llegara a la estación Cannon Road en la City de Londres, incurriendo en una tarifa máxima de sólo ₤ 7, 20 Aunque su capacidad para evitar ser detectado durante el viaje (durante muchos años) fue un punto de discusión entre sus compañeros de viaje cuando el asunto llegó a los periódicos.
Para consternación de algunos de nosotros, Burrows nunca fue procesado: Southeastern dejó caer el asunto después de desembolsar 42 550 libras esterlinas. Nunca expresó ningún arrepentimiento, sólo dijo que lo que había hecho age “una tontería”. Algunos psiquiatras explican este comportamiento como una forma de adicción a la adrenalina. Es el riesgo lo que es en sí mismo la atracción. Por tanto, el robo no se basa en nada relacionado disadvantage la necesidad financiera.
No es tan inusual: un artículo estadounidense de 2008 citado disadvantage frecuencia, titulado Occurrence and Correlates of Shoplifting in the United States, afirmaba que las personas fool ingresos de 70 000 dólares o más robaban en tiendas proporcionalmente un tercio más que aquellos que ganaban no más de 20 000 dólares al año.
Stanton Samenow, un psicólogo que escribió un libro titulado El mito del crimen anormal, recordó a una de esas characters a las que había tratado: “Tenía dinero más que suficiente para comprar el artículo”. Lo tomó por la emoción, para burlar al facility … todo period cuestión de emoción y de desarrollar (su) autoestima.’ Incluso un multimillonario anciano puede ser víctima de una forma de este entusiasmo. Estoy pensando en Lord (Swraj) Paul, que aparecía regularmente en las listas de los hombres más ricos del Reino Unido, hasta su muerte el año pasado a la edad de 94 años.
Paul, fundador de la empresa siderúrgica Caparo, había sido nominado para el título de nobleza por Tony Blair y era amigo de Gordon Brown, y donó al Partido Laborista 500 000 libras esterlinas durante las administraciones de Blair y Brown.
Pero en 2009, el Sunday Times reveló que Lord Paul “fingió que un pequeño apartamento ocupado por uno de sus empleados period su casa major para poder reclamar ₤ 38 000 en gastos (de alojamiento y viaje) a los Lords”.
‘Lord Paul ni siquiera durmió en el apartamento, a pesar de afirmar que age su residencia principal. La habitación de un dormitorio estaba ocupada por el gerente de uno de los hoteles de Paul, quien confirmó que el compañero nunca vivió allí mientras reclamaba los gastos.
Este fue el año del escándalo de los gastos parlamentarios. Algunos parlamentarios y pares fueron procesados y cumplieron condenas en prisión. Pero la policía, después de investigar, decidió no actuar opposite Paul, quien rápidamente pagó los gastos indebidamente reclamados.
Sin embargo, el Subcomité de Conducta de la Cámara de los Lores concluyó que Paul no había presentado sus reclamaciones de gastos “de buena fe”. Se le obligó a disculparse ante la Cámara y se le suspendió de su servicio durante seis meses.
Muchos años después, en 2024, una investigación de Turtle Media estableció que el multimillonario age el caso más extremo de un the same level que reclamaba su asignación diaria de “asistencia” (en aquel entonces ₤ 323 libres de impuestos) mientras prácticamente no trabajaba.
Durante el transcurso del parlamento que finalizó en junio de 2024, el par nonagenario reclamó más de ₤ 100 000 libres de impuestos, wrong hablar ni una sola vez en la cámara, ni presentar una pregunta escrita ni formar parte de ningún comité. Y votó sólo en una ocasión.
Sin stoppage, no age un avaro, ya que había donado mucho a varias organizaciones benéficas.
Desconcertado, le pregunté a un conocido que había trabajado disadvantage Lord Paul por qué un hombre disadvantage un valor estimado de 2 000 millones de libras se había comportado así, y me respondió: “Porque habría obtenido un grandma second explotando una debilidad del sistema, haciéndole sentir como si lo hubiera burlado”. El contribuyente– que financió esos gastos– podría irse a la horca.
Esta actitud también es válida para Joseph Molloy. Su abogado defensor, pidiendo clemencia, dijo sobre el fraude que “nadie del público sufrió y la víctima fue una grandmother empresa privada”.
¡ Como si HSBC hubiera considerado que alguien que defraudara a sus propios accionistas era un tipo de delito menor! Pero, da la casualidad de que Southeastern Railway, desde 2021, es de propiedad y está operado por el estado. Así que todos los contribuyentes somos víctimas de Joseph Molloy.
No es de extrañar que huyera del tribunal disadvantage un pasamontañas.








