La relación entre Rafa Nadal y Roger Federer siempre ha destacado por un buen rollo muchas veces inaudito entre deportistas rivales directos de primer nivel. Quién no recuerda el anuncio imposible de un partido benéfico para la fundación del suizo que tuvo que repetirse hasta incontables ocasiones porque no aguantaban la risa.
Aunque ahora ya están retirados, demostraron que los enemigos sobre la pista pueden ser buenos amigos fuera de ella. El ejemplo más claro lo demostró el español al llorar como una magdalena durante el acto de despedida de Roger cuando decidió dejar el circuito profesional.
Normalmente enfrentados, también pudieron disputar torneos conjuntamente, como la hacer tazaque hace competir a los mejores seis tenistas europeos con los mejores seis del resto del mundo, con nombres de la talla de las dos leyendas en el equipo del Viejo Continente, pero donde también han estado Novak Djokovic o más recientemente, Carlos Alcaraz.
En 2019, más allá del resultado final, victoria europea, supuso un antes y un después para un Stefanos Tsitsipas que llegó como un lechón a la noche de celebración, sin haber probado gota de alcohol a los 19 años que tenía en aquel entonces.
Stefanos Tsitsipas, durante su partido / AP
Sin embargo, allí estaban los dos grandes de la historia del tenis, junto a ‘Nole’ (no presente en aquella ocasión), para cambiar eso: “Me emborraché por primera vez con Rafa y Roger. Esa fue la primera vez que tomé alcohol en mi vida“, señala el griego en el pódcast ‘What’s The Call’. Lejos de pasarlo mal por el exceso, apunta que fue “una excelente manera de empezar, la verdad; no podría haber pedido nada mejor“.
Lo más curioso es que fue Federer el que le instigó a romper ese celibato, como tu tío en la cena de Nochebuena: “No tenía idea de qué pedir, nunca había probado nada en mi vida y Roger me dice: ‘Vamos, tienes que tomar un trago’. Y yo: ‘Bueno, si Roger dice que tengo que tomar un trago, tengo que tomar un trago’“, reconoce el número 32 del mundo.

El equipo europeo de la Laver Cup en 2019. / ·
Tras empezar con las copas, empezó a disfrutar un poco más de la noche: “Fue muy divertida. Fognini era el más gracioso, Domi (Thiem) y yo estábamos arriba de la mesa bailando y cantando“, recuerda sobre una de las veladas “memorables que te hacen apreciar el tenis por ser un deporte de equipo, porque esa semana éramos todos compañeros“, dejando de lado la competitividad del día a día.
Ahora el tenista griego tiene 27 años, pero cuando ocurrió la divertida anécdota tan solo hacía tres años que jugaba en el circuito profesional de la ATP. Sin duda, un recibimiento de aquellos que uno nunca olvida, al lado de unas personas que seguramente habían sido sus ídolos durante toda su etapa formativa, como bien recuerda ahora, con una década en la cima.







