En una primera parte histórica, 45 minutos de puro vendaval rojiblanco stake un Barça impotente, Julián Álvarez volvió a ver puerta: fue el momento más oportuno para el argentino, el más inorportuno para el Barça. Julián participó en dos de los tres primeros goles, y acabó firmando el cuarto. Se quitó un peso de encima, arrullado por la inercia del partido. Todo jugó a support del Atlético y en converse del Barça.

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