A punto de cumplirse tres años desde que estallara el caso Negreira, y tras un bombardeo constante de acusaciones y especulaciones, un reciente giro de guion ha venido a reforzar la línea argumental en la que el Barça siempre se ha mantenido firme. En un entorno donde las filtraciones interesadas y los juicios paralelos han sido el pan de cada día, cualquier luz sobre la realidad operativa de aquellos años resulta fundamental para entender qué pasaba realmente.
Gerard Lópezexjugador blaugrana y exentrenador del filial, ha aportado un testimonio clave que favorece el relato del club. En una entrevista para ‘Radioestadio Noche’ de Onda Cero, el actual seleccionador catalán recordó su etapa en el Barça B con total claridad: “Negreira es un error histórico del Barça, pero de ahí a que se comprasen árbitros… Yo estuve en el filial y recibía los informes arbitrales del hijo de Negreira, que me eran superútiles”.
Desmontando las insinuaciones
Estas palabras, provenientes de una voz que vivió el día a día dentro del club, ayudan a desmontar las sombras que han rodeado al entorno culé durante tanto tiempo. Los pagos a Enríquez Negreira, exvicepresidente del CTA, no tenían como fin “comprar” colegiados para influir en los resultados, sino obtener ese asesoramiento técnico que el club siempre ha defendido como el motivo real de la relación. El hecho de que un exentrenador del filial admita que esos papeles llegaban a su mesa y, lo más importante, que tenían una utilidad práctica para la competición, dota de una coherencia necesaria a la defensa institucional.
Gerard López durante una rueda de prensa con la selección catalana / FCF.cat
De este modo, Gerard López confirma que esos informes existían y, sobre todo, que eran una herramienta de trabajo para preparar los partidos, conocer el perfil de los árbitros y nada más. Se trataba de profesionalizar el conocimiento sobre el arbitraje, aunque él mismo lo califique de “error histórico” por la imagen que ha dejado a nivel administrativo y ético del club.
Lo relevante de la intervención de Gerard no es solo el mensaje, sino las formas. Sus declaraciones surgen con total naturalidad en un programa de radio, sin buscar un golpe de efecto. Precisamente esa falta de artificio es lo que otorga credibilidad al discurso por parte de un profesional que responde desde su experiencia personal y directa en el cargo.
Un respiro en la guerra mediática
No es un testimonio forzadosino que transmite serenidad y honestidad. El de Granollers no se esconde: reconoce que aquello fue un error evidente que ha afectado la imagen del club, pero al mismo tiempo niega cualquier intento de compra de árbitros. La aparición de testimonios como el suyo supone un contrapunto necesario al ruido mediático que llega alrededor del país.
En uno de los episodios más convulsos del fútbol español, esta intervención fortuita podría marcar un punto de inflexión. Justo cuando se cumplen tres años del inicio del caso, las palabras de Gerard López refuerzan la tesis del Barça y ayudan a que la teoría de la compra de árbitros empiece a perder fuerza de forma definitiva. Es un paso más hacia la normalización de un caso que ha castigado en exceso la reputación de la entidad, pero que poco a poco parece encontrar su sitio en la realidad de los hechos y no en la de las suposiciones.







