El Poli Ejido 1969un histórico del fútbol andaluz, se encuentra atrapado en una carambola institucional que parece más un castigo que una solución. Tras meses de batalla en los despachos, el Tribunal Administrativo del Deporte de Andalucía (TADA) ha obligado a la Real Federación Andaluza de Fútbol (RFAF) a readmitir al equipo en el Grupo 2 de la División de Honor. Una victoria judicial que, sobre el papel, debería ser motivo de celebración, pero que en la práctica promete ser una auténtica odisea.
La respuesta de la RFAF ha dejado al fútbol nacional boquiabierto. Para reinsertar al club en la competición con la temporada ya en marcha, la Federación ha diseñado un calendario que desafía la lógica. El Poli Ejido deberá recuperar todas las jornadas perdidas y disputar las restantes en apenas tres meses, en otras palabras, 30 partidos en 90 días.
Esto obliga al conjunto ejidense a competir tres veces por semanade forma ininterrumpida, hasta abril. Un ritmo propio del fútbol profesional, pero impuesto a una categoría amateur, donde los jugadores compaginan el deporte con sus trabajos. Y el problema va mucho más allá del calendario.
Sin técnico ni plantilla
El auténtico drama, como denuncia su presidente Alejandro Bouza, es que el club ha sido desmantelado durante estos meses de exclusión. Al ser expulsados al inicio de la temporada, la estructura del primer equipo se deshizo: los futbolistas buscaron acomodo en otros clubes, el cuerpo técnico se marchó y la cantera, con más de 350 niños, se desintegró.
Alejandro Bouza, presidente del Poli Ejido /X
“Es una locura”confesó Bouza en la COPE, destacando la imposibilidad de armar una plantilla desde cero en apenas 48 horas para el próximo partido. En el entorno del club reina la sensación de que la Federación ha acatado la sentencia por obligación, pero imponiendo tantas trabas que la supervivencia deportiva parece una utopía.
El Poli Ejido considera que este calendario es un castigo encubierto que vulnera los derechos de los jugadores y atenta contra la integridad de la competición. Mientras la RFAF argumenta que no hay otra solución para dar cabida a las fechas, el club almeriense reclama una solución coherente que no obligue a futbolistas no profesionales a un esfuerzo sobrehumano.





